Las primeras movidas de la política exterior del régimen, permiten dilucidar hacia dónde Petro y su ministro de Relaciones Exteriores quieren llevar al país. 

En pocos días el presidente y el canciller atosigaron con anuncios. El primero: la reevaluación de la extradición. El primer mandatario colombiano, unilateralmente, notificó un cambio respecto de la entrega de personas solicitadas por la justicia de los Estados Unidos. El anuncio agarró por fuera de base a los funcionarios estadounidenses que se encontraban reunidos con él en la Casa de Nariño. 

En palabras del exembajador de EE.UU. en Colombia Kevin Whitaker en entrevista a El Tiempo, “Sin duda, el aparente compromiso de la administración Petro con los cambios, incluidos cambios fundamentales en los enfoques de extradición y erradicación vigentes durante dos décadas, presenta un desafío complicado y no bienvenido para la administración Biden”.

Como también apuntó Whitaker: Petro podrá impulsar los cambios que quiera, pero eso no hará que las decisiones de la justicia norteamericana cambien. Quienes tengan cuentas pendientes en Estados Unidos tarde o temprano tendrán que saldarlas. 

Al asunto de la extradición, Petro sumó el de la finalización de la erradicación forzosa de cultivos ilícitos. Después de la prohibición por parte de la Corte Constitucional del uso de glifosato para la fumigación de coca, la única alternativa medianamente eficaz para contener las plantaciones de coca ha sido el programa de erradicación puesto en marcha durante el gobierno del presidente Iván Duque. 

A pesar del esfuerzo, entre 2018 y 2021 los cultivos aumentaron en un 11%. La pregunta obvia es qué pasará a partir de la suspensión de la erradicación. Seguramente Colombia sufrirá un crecimiento exponencial de coca y la subsiguiente producción de clorhidrato de cocaína. 

Petro, emulando al cocalero boliviano Evo Morales, anunció que organizará una asamblea de cultivadores de coca en la región del Catatumbo -uno de los lugares con mayor número de hectáreas plantadas- para estimular la erradicación voluntaria. 

“He admitido, es una idea sugerente, interesante, que se realice en el Catatumbo la primera asamblea de campesinos cultivadores de coca (…) con una intención, mostrarle a este gobierno los caminos, las políticas públicas, los senderos que nos permitan lograr que una familia campesina que hoy se dedique a la hoja de coca y la pasta, pueda sustituir eso por una actividad que le garantice calidad de vida y la posibilidad de sacar adelante a sus hijos y nietos”, dijo el presidente. 

Habrá que esperar qué tan eficiente es la iniciativa y si el Estado logra, por ese camino, superar la tragedia de los cultivos ilícitos; Colombia sigue siendo el país con mayor número de hectáreas cultivadas.

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A las delicadas notificaciones del presidente, se sumó una desconcertante declaración del cuestionado ministro de Relaciones Exteriores en la que, de buenas a primeras, desempolvó el caso del capo de las Farc alias ‘Jesús Sántrich’. 

En medio de una intervención relacionada con la Comisión de la Verdad, Leyva Durán -reconocido de autos por su cercanía e intimidad con las Farc, hecho que le costó perder hace muchos años la visa a los Estados Unidos- dijo: “En materia de la verdad se redactaron unos principios sobre los cuales se creó la comisión de la verdad y no lo hice solo, me acompañó un guerrillero entrampado y asesinado, ‘Jesús Sántrich’”.

Alarmante que el principal responsable de la política exterior de Colombia siga defendiendo públicamente a un vulgar mafioso que ni fue entrampado ni asesinado. ‘Sántrich’ resultó capturado en desarrollo de una operación de altísimo nivel adelantada por las agencias antinarcóticos de los Estados Unidos -¿Leyva ya recuperó su visa para ingresar a ese país ahora que es canciller?- mientras participaba en una negociación de cocaína con el cartel que lidera el capo mexicano Rafael Caro Quintero. Gracias a una decisión absurda y sin mayor sustento de la JEP, ‘Sántrich’ fue liberado y pudo emprender la fuga hacia Venezuela.

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‘Sántrich’ fue dado de baja en medio de una vendetta entre mafiosos que tuvo lugar en Venezuela. 

La de ese mafioso no ha sido la única salida altamente preocupante del ministro Leyva. Ha trascendido que fue él quien dio la instrucción de que la delegación de Colombia ante la OEA se retirara de la sesión plena en la que el organismo evaluaba sanciones contra la brutal dictadura nicaragüense como consecuencia de las graves violaciones de los Derechos Humanos que se registran en ese martirizado país centroamericano. 

Curiosamente, el embajador colombiano en Managua será un sujeto que está siendo procesado por tráfico de estupefacientes. 

Es evidente que el gobierno socialcomunista de Colombia le apuesta al fortalecimiento de las relaciones del país con naciones paria -Venezuela, Cuba, Nicaragua, Irán entre otros- en detrimento de la buena y necesaria alianza que ha existido con los Estados Unidos. 

No es de extrañar. Leyva Durán es un tipo sin escrúpulos. Se ha movido en las aguas oscuras de la criminalidad fungiendo como facilitador de paz. Los computadores de ‘Raúl Reyes’ arrojan fuertes evidencias del talante y de la, porqué no, peligrosidad del ministro. 

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@IrreverentesCol

Publicado: agosto 30 de 2022