Tenemos un grave problema cultural arraigado al ejercicio de la política que nos aparta de un propósito de país y nos relega a ser un bazar de intereses individuales.
La producción de coca y la elaboración y tráfico de cocaína agravan todos los problemas del país. Generamos un gran porcentaje de la droga que consume el mundo. Eso genera multiplicidad de delitos y nos convierte en una sociedad adicta al crimen y la violencia, nos aleja de la sana convivencia, nos relega a la ilicitud del crimen organizado. Tenemos que desnarcotizarnos.
La justicia tiene que recuperar los valores y su credibilidad de lo contrario el ejecutivo y el legislativo en lugar de cumplir con el deber, van a seguir robando de manera desvergonzada bajo el amparo de la impunidad producto de la participación en política de criminales indultados.
La seguridad nacional llegó a un estado insostenible, están implosionadas a manos de las organizaciones subversivas terroristas: la soberanía fronteriza y el control territorial, la urbana y la rural, la jurídica y económica y la propiedad privada base del sistema productivo, la seguridad alimentaria y con ella la energética y la ambiental.
El sistema de salud está colapsando, requiere corte o punto final a conciencia por parte de todo el sistema o la pérdida en vidas va a ser incuantificable. Hay que dotar de capacidades a los centros de atención de niveles 2 y 3, solventar el problema de caja de los hospitales, y transparentar y equilibrar las relaciones entre el régimen contributivo, el subsidiado, el gobierno y las EPS.
La economía necesita correctivos urgentes. El sector productivo formal que determina el crecimiento y paga los impuestos está en estado crítico; los tributos asfixiantes y el tamaño de la deuda son insostenibles; los mercados están cerrados; violaron la regla fiscal, no tenemos grado de inversión, la informalidad y la creación de capitales ilícitos hacen inviable la capacidad operativa legal de la economía y la tasa de cambio la domina el efecto del lavado de la droga, la minería ilegal, el volumen de las remesas, el contrabando y la especulación financiera.
El sector energético está al borde del colapso. Pudiendo generar tanta energía limpia y tener una matriz tan variada no hay nuevas obras. Son un caos las licencias ambientales y las consultas vinculantes. Pararon la sísmica, la exploración y explotación y satanizaron el carbón, el gas y el petróleo. Podemos convertirnos en importadores de energía teniendo recursos de sobra para ser autosuficientes con energía competitiva y exportable pues aún tenemos integrada la empresa de energía líder en toda la región.
El país necesita invertir en comunicaciones: conectividad, movilidad competitiva, vías, puertos, aeropuertos, ríos y ferrocarriles que están hechas hilachas siendo el único vehículo que nos puede transformar en una sociedad desarrollada que genere inversión, empleos y crecimiento como la única solución al empobrecimiento y la inequidad.
Solo la educación técnica y científica sin ideología de por medio, soluciona el gran problema cultural que tenemos que superar. Si no hay una reforma ética al concepto educativo que tiene hoy Colombia, todo lo demás se nos viene al suelo.Saquémonos de la cabeza eso de que aquí el “conflicto armado” y Uribe son los culpables de todo, cuando lo que sobra es delincuencia organizada atacando la ciudadanía controlada por siete mafias que hay que desmantelar urgentemente: la del narcotráfico y el contrabando; la subversión narcoterrorista y dueña de la coca y la minería ilegal; la judicial y de los entes de control; la política partidista y parlamentaria; la administrativa que se roba la hacienda; y finalmente la de la contratación estatal con mafias privadas que dominan el sector.
