Al Centro Democrático: Es cuestión de principios, diría don Vito Corleone.
El profesor de derecho Dr. Alejandro Vélez Múnera en una magistral conferencia: EL ESPEJISMO, CUANDO LA DERROTA ELECTORAL SE DISFRAZA DE THOREAU, durante el ciclo de tertulias que promueve el Dr. Eduardo Kronfly, director de post grados Universidad Sergio Arboleda, sostiene que: lo que el senador Iván Cepeda presentó hoy como un ejercicio filosófico de raigambre thoreauniana, debe ser examinado con el rigor que exige la dogmática constitucional, como una figura jurídicamente inexistente; la negativa condicionada y anticipada a reconocer – después de aceptar el triunfo y su derrota- a un presidente electo, disfrazada con el lenguaje de prestigitador reiterado, pleno de juegos, trucos y recovecos.
Al no reconocer el triunfo electoral del hoy presidente de la República Abelardo de la Espriella, en su “Anuncio de Desobediencia Civil ante Violación de Nuestra Dignidad Nacional”, Cepeda condicionó su anuncio a la renuncia de su ciudadanía estadounidense, la aclaración de presuntos vínculos con la DEA o la CIA, junto con su nacionalidad norteamericana y el cese de cualquier intento de extradición contra Gustavo Petro. Advirtió que, de no cumplirse esas condiciones, “emprenderé el camino de la desobediencia civil, pacífica, que implica no reconocer la autoridad”.
La primera pregunta sencilla que se formula el suscrito ciudadano de a pie como diría el presidente liberal, masón, Dr. Darío Echandía sería: desobediencia civil ¿para qué?, teniendo en cuenta que el Consejo Nacional Electoral, CNE, reconoció el resultado con respecto a la segunda vuelta, entregándole su credencial como presidente de la República junto con su vicepresidente Dr. José Manuel Restrepo Abondano y, a su vez, el mismo CNE, en un acto de generosidad, le entregó al hoy senador Cepeda su credencial por los próximos cuatro años.
Vélez, formuló un marco teórico sobre los autores que se han referido al concepto tales como: Thoreau, en Civil Disobedience (1849), Martin Luther King Jr., en su Letter from Birmingham Jail (1963), John Rawls, en A Theory of Justice (1971) junto con Hugo Adam Bedau y Ronald Dworkin quienes coinciden en que el acto debe ser comunicativo y simbólico, asumido con sus consecuencias, jamás una amenaza condicional dirigida a extraer concesiones de quien aún no gobierna, pero sobre quien reconoció su triunfo.
Sostiene Vélez, que ninguno de esos elementos aparece en el anuncio de Cepeda: no hay norma injusta vigente, no hay agotamiento de vías institucionales, no hay disposición a asumir sanción alguna y el objeto no es una ley sino la legitimidad de origen de un mandato que el propio Cepeda reconoció al aceptar el resultado de la segunda vuelta.
De tal forma que el acto simbólico del espejismo de la desobediencia civil invocado por Cepeda no es más que eso: un acto simbólico con el objetivo de alterar a las diferentes formas de lucha buscando una justificación a su narrativa, así como el m19 justificó su accionar de violencia por cuenta de su acto de desobediencia a las elecciones del entonces presidente Dr. Misael Pastrana, diciendo que no fueron legítimas.
Hoy, el senador Cepeda pretende construir, de nuevo, una narrativa para engañar y manipular a los idiotas útiles cuando nosotros quienes no votamos por el senador Cepeda, sí tenemos que reconocer su posesión como senador de oposición en el CR.
En aras de promover la igualdad, Pregunta simple: ¿si el senador Cepeda no reconoce el triunfo legítimo del señor presidente De la Espriella como porqué el CR y el CNE deben reconocer al senador Cepeda como senador?
Puntilla: gracias a Palomarx, Centro Democrático siendo CD.
