Hasta el 7 de agosto de 2022 el Grupo Empresarial Ecopetrol tenía por delante un futuro infinito en materia de transición energética gradual y respuesta a la gran demanda mundial de electrificación.
Fueron más de 20 años de trabajo de miles de trabajadores comprometidos, de técnicos y profesionales virtuosos y aportes de cientos de miles de particulares que tras el proceso de democratización convirtieron a Ecopetrol S.A. en una empresa de economía mixta eficiente y productiva de Petróleo y Gas, que se cotizó en la bolsa de Nueva York, entabló sociedades con las grandes empresas de la industria, invirtió con éxito en Brasil, el Golfo y en Estados Unidos mediante la explotación de yacimientos no convencionales con Oxy, y que con la compra del 51.9% de ISA S.A. y teniendo a CENIT, se consolidó como el segundo transportador de energía en el mundo, un consorcio de 100 empresas con presencia operativa en nueve mercados del hemisferio, y comercialización en Huston y Singapur.
¡Todo bien!. Hasta que llegó Gustavo Petro, metió las ratas a la despensa y de un solo discurso ante Naciones Unidas dilapidó la reputación de la Iguana ante los mercados y la industria, creando un gran detrimento patrimonial del principal activo de nuestra nación. Miremos las razones por las cuales Ecopetrol pasó en manos de las juntas directivas del período Petro y la administración de Roa al estado actual de la compañía:
1 Pérdida de la capacidad técnica, conocimiento, experiencia y cultura corporativa. Despidieron cientos de técnicos, muchos reemplazados por activistas y recomendados políticos. Esto destruyó una mística de trabajo enfocada en la eficiencias y un sistema de meritocracia.
2 Deterioro del gobierno corporativo y pérdida reputacional, del grado de inversión y la calificación crediticia. Las decisiones de la junta directiva y la administración perdieron independencia, sustento técnico y normativo. El presidente de la República los suplantó en decisiones como el proyecto Oslo. Y hay asuntos incomprensibles como la contratación de Covington & Burling. Ecopetrol fue la empresa con mejor reputación en Colombia por dos décadas, bajó al puesto 17 y perdió el grado de inversión. Fitch y S&P rebajaron su nota de BBB- a BB+, y Moody’s también redujo sus calificación, advirtiendo mayores riesgos tras la caída de utilidades, más endeudamiento y mal manejo.
3 Pérdida de valor de la empresa y caída del precio de la acción. De un valor superior a $100 billones con picos superiores a $200 billones, en abril 2025 cayó hasta $72 billones, produciendo menores dividendos para la nación y más de 200 mil accionistas minoritarios.
4 Destrucción de alianzas con socios estratégicos de primer nivel mundial. Grandes compañías como Exxon, Mobil, Shell, Oxy, con quienes Ecopetrol adelantaba proyectos de exploración y producción de gas y petróleo en el país, decidieron suspender operaciones.
5 Pérdida del foco y rumbo estratégico. Petro, Ocampo e Irene Vélez, cambiaron la administración y con un errada interpretación de la transición energética aniquilaron la estrategia “2040”, cerraron los pozos del litoral Caribe que triplicaban las reservas de gas, prohibieron los pilotos de yacimientos no convencionales (fracking) y Petro rechazó un negocio aprobado de trecientos mil barriles día.
6 Un gran incrementos en costos operativos. El costo de levantamiento de Ecopetrol se aumentó sustancialmente. En 2021 producir un barril costaba alrededor de US$8, en 2025 y 2026 US$12 y US$14 por barril, un incremento superior al 50%; y preocupa mucho el manejo de las refinerías.
7 Han existido denuncias y testimonios sobre casos graves de corrupción, conflictos de intereses, irregularidades en contratación y desviación de recursos, y se hicieron negocios y proyectos con dudosos márgenes de rentabilidad. Destruyeron los controles efectivos de gestión de cumplimiento sin que las juntas directivas ni los entes de control tomaran las medidas pertinentes ni los auditores dijeran ni pio. Entraron en proyectos suspendidos de empresas privadas, como los parques solares en La Guajira y le pagaron a terceros activos que no se debían.
Moraleja para el gobierno entrante: Con conocimiento de causa y sin aspiraciones de nada, advierto que para el futuro económico y el desarrollo del país y la región, es prioritario que el gobierno recupere la confianza de los mercados y la industria en la compañía energética más grande, importante y versátil que tiene la nación. Pero eso solo se logra, mediante recuperación del gobierno corporativo bajo las mejores prácticas y la garantía de independencia de una Junta Directiva técnica con experiencia internacional y muy conectada con toda la industria energética, que seleccione por idoneidad un nuevo CEO, garantizando que sea una persona con experiencia técnica global en la industria energética, que recupere un equipo especializado y que tenga las conexiones, la credibilidad y “la capacidad de generar nuevos negocios en los nueve mercados principales donde opera hoy el grupo empresarial Ecopetrol”.
