Empleos y más empleos

Cartagena necesita continuar construyendo infraestructuras, la ciudad marcha muy bien en ese aspecto, sin duda mejoran la calidad de vida y producen algunos empleos. 

Pero las obras publicas por si sola no resuelven de manera directa el problema estructural de la pobreza, 38% de la población. Es decir, un poco menos que la mitad de la población total de la ciudad vive paupérrimamente y lo que es indignante es de vieja data y no se hace nada para paliarla.

La ciudad requiere una política complementaria que convierta su principal activo, sus gentes, en capital humano productivo conectado con las necesidades reales de las empresas en sectores como la construcción, la industria, los puertos y su logística, el turismo, el comercio y los servicios, la economía azul y lo náutico (recientemente se creó un clúster náutico).

Hay que implementar una política pública con la visión de acabar la pobreza completamente en ocho años. Nuestra tasa de desempleo es muy alta (13%) y la informalidad laboral es del 48%, es decir la mitad de la masa laboral es informal, por lo tanto, no tiene seguridad en sus ingresos.

Es necesario y no da espera, diseñar un plan específico con una estrategia de formación acelerada con capacitaciones cortas que vayan de tres a seis meses. 

El Sena ya ofrece algunas, pero no es suficiente para la demanda de jóvenes que quieren capacitarse y algunas no están conectadas con la realidad de las que demanda el empresariado. Hay que conectar la empresa privada con los centros de emprendimientos y capacitación (CEC) articulados con el Sena, la alcaldía, la cámara de comercio y la academia para producir “empleos demandados”. 

Los empresarios dicen que necesitan para su producción y en los centros de capacitación los entrena.

Pero no todos los cartageneros quieren emplearse, una gran cantidad de personas trabajan por cuenta propia y desarrollan actividades de baja productividad. 

Existe una masa laboral informal que tiene pequeños emprendimientos que hay que capacitar para hacerlos crecer. Solo para poner un ejemplo, el 80% de los restaurantes en el mercado de Bazurto son informales, y entre otras cosas con una oferta gastronómica única.

Por eso el diseño del plan debe tener dos rutas principales: empleos formales que consiste en capacitación, certificación y vinculación con empresas. Y emprendimientos formales; capacitación, modelo de negocio, acceso a mercados, financiación, acompañamiento.

En el diseño del plan específico para disminuir la pobreza es esencial crear la Unidad de Inteligencia Laboral para antes de iniciar las capacitaciones se debe conocer que empresa necesita contratar al empleado, cuantos empleados necesita, que competencias exige, cuanto es el salario, que certificaciones requiere y en qué fecha necesita el personal.

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