La guerra y el petróleo

La guerra y el petróleo

La guerra de los Estados Unidos e Israel contra Irán ha cambiado el rumbo que llevaba el precio del petróleo. El Brent había estado en un precio cercano a los U$70 por barril y con tendencia a la baja desde principios de 2025. Ahora, por cuenta del cierre del estrecho de Ormuz y de las dificultades de China para abastecerse, ha subido a niveles de U$100.

Como en todo, estos cambios y volatilidades tienen ganadores y perdedores. Para el caso colombiano, específicamente para Ecopetrol, ha sido muy beneficioso. Ha subido el precio, y su comercialización y exportaciones van por ese camino.

Lo que ha pasado con Ecopetrol en los últimos años ha sido vergonzoso. Desde el inicio del gobierno Petro solamente ha habido malas noticias: el nombramiento de Ricardo Roa como presidente de la compañía, el cambio de su junta directiva por personas no conocedoras del negocio, la negativa de Petro a la exploración petrolera y al fracking, y la supuesta venta de Permian, el negocio que tiene en Texas, han tenido a la compañía por el suelo. Sus utilidades han venido cayendo año a año, aunadas a la baja del precio del petróleo y al aumento de los costos de operación.

Por todo lo anterior, el precio de la acción de Ecopetrol ha estado entre los $2.000 y $1.700 pesos. Obviamente, estos precios tienen una relación directa con la baja de los dividendos, la pérdida de transparencia corporativa y los escándalos de su presidente. Ya hasta el sindicato, la USO, que es aliada de Petro, ha pedido la cabeza de Roa, quien, aunque es insostenible en el cargo, sigue atornillado. Algún guardado debe tener para que esto pase.

La cercanía de las elecciones presidenciales en Colombia pone, adicionalmente, otro tema importante sobre la mesa. Iván Cepeda, candidato del gobierno actual, está muy fuerte en las encuestas y tiene altas probabilidades de ganar. Esto hace que el futuro de la compañía siga comprometido.

El aumento del precio del petróleo a raíz de la guerra ha hecho que el precio de la acción haya subido desde los $1.700 hasta alrededor de $2.800, eso sí, con mucha volatilidad. Muchas personas me preguntan qué hacer, si es momento de vender o si es mejor mantener la posición. A mi modo de ver, la venta es una opción interesante, ya que el aumento del precio proviene de un hecho totalmente ajeno a la compañía y a su operación.

En el caso de que las elecciones no las gane el candidato del gobierno, quien sea el nuevo presidente tendrá que meterle la mano fuertemente a la compañía. No solo se trata de cambiar al presidente de la empresa, sino de devolverle la credibilidad en los mercados internacionales, potencializar el gobierno corporativo, reducir todos los gastos y cargos que no funcionen, empezar a explorar para aumentar reservas y utilizar el fracking. Los resultados seguramente no se van a ver rápidamente; todo tiene su curso y sus tiempos. Por eso, el precio de estos días es interesante.

Por último, es importante entender que las guerras no son eternas, y esta seguramente acabará más temprano que tarde, y el precio del petróleo deberá retomar su curva bajista hasta los niveles que tenía antes de que empezara el conflicto.