Petro intentó convertir a antiguos jefes paramilitares en testigos contra los principales jefes de la oposición a su gobierno, según lo que acaba de revelar Melquisedec Torres.
Fue un encuentro con los jefes de las extintas AUC convocados bajo la condición de «gestores de paz». La reunión tuvo lugar en Valledupar, en octubre de 2025. El petrismo buscó que tres desmovilizados, a cambio de beneficios, rindieran falsos testimonios contra Álvaro Uribe, Abelardo De La Espriella y Germán Vargas Lleras.
Esa era la verdadera naturaleza de macabra «paz total». El gobierno, utilizando todo su poder y capacidad corruptora, para convencer a los jefes del paramilitarismo de que mintieran contra quienes tenían la capacidad de impedir que el socialcomunismo continuara al frente del poder.
Y en el centro de esa historia vuelve a aparecer el rey de la corrupción, el «Pablo Escobar» de la política colombiana, Armando Benedetti.
Benedetti coordinaba desde el Ministerio del Interior el acercamiento con los jefes de las autodefensas. Unas semanas antes de la reunión de Valledupar había hablado públicamente de la «verdad» que aquellos hombres supuestamente estaban dispuestos a contar y anticipó que esa verdad iba a comprometer a políticos vigentes.
Después ocurrió lo que ahora denuncia Torres: tres sujetos fueron escogidos para que leyeran el libreto preparado desde la presidencia de Colombia. La oferta hecha por el hampón Benedetti era tentadora: los «declarantes» serían remitidos a la JEP, o quizás puestos en libertad.
No se puede pasar por encima de semejante episodio como si fuera otra de las innumerables miserias de aquel cuatrienio. Una cosa es que un delincuente decida espontáneamente confesar un crimen que conoce y otra completamente distinta que funcionarios del gobierno le ofrezcan beneficios mientras se espera de él una declaración contra un opositor determinado.
La historia adquiere un olor todavía peor cuando aparece RTVC en la ecuación. Según el periodista que ha revelado este entramado, Hollman Morris dispuso una unidad móvil, una presentadora y todo el aparato necesario para transmitir las declaraciones de los antiguos paramilitares. El espectáculo estaba preparado antes de que hablaran.
Había cámaras, producción y difusión aseguradas para unas acusaciones que podían destruir política, moral y personalmente a tres figuras de la oposición en plena campaña electoral. Al final, los propios exjefes paramilitares se dividieron, varios se opusieron a la operación y el espectáculo no se llevó a cabo.
Eso tiene que investigarse. No mediante una indagación de papel destinada a dormir eternamente en algún despacho de la Fiscalía, sino reconstruyendo exactamente qué ocurrió en Valledupar. Hay que llamar a declarar a los diez exjefes paramilitares que estuvieron allí, al bandido Benedetti, a la arrepentida Angie Rodríguez, a los funcionarios de inteligencia presentes y a quienes organizaron desde RTVC el dispositivo preparado para transmitir las declaraciones. También deben revisarse comunicaciones, órdenes, ofrecimientos y cualquier gestión encaminada a conseguir beneficios judiciales para quienes estaban dispuestos a señalar a dirigentes de la oposición.
Melquisedec Torres dio nombres, fechas, lugar y una secuencia precisa de hechos. Su denuncia puede confirmarse o desmentirse. Lo único que no puede es ignorarse.
Y Benedetti tampoco puede seguir atravesando escándalo tras escándalo como si su nombre apareciera por casualidad. Fue protagonista de la financiación y de la operación política del petrismo, ocupó algunos de los cargos más poderosos del Gobierno y tuvo una participación directa en la relación con aquellos antiguos paramilitares.
Difícilmente hay un escándalo de corrupción en Colombia en el que no se advierta la presencia de Armando Benedetti Villaneda.
Si lo ocurrido en Valledupar confirma que desde el gobierno Petro se intentó comprar testimonios con beneficios judiciales para destruir a la oposición, Colombia no estará simplemente ante otro escándalo del petrismo, sino ante una fábrica de testigos montada desde el Estado, operación que despeja cualquier duda en relación con el maridaje entre Petro y el narcoterrorismo.
Publicado: octubre 19 de 2026
