El imperio oculto de Euclides

Euclides Torres lleva años repitiendo entre los suyos que a él no le preocupa demasiado lo que hagan los Estados Unidos. Su tranquilidad nace de una idea que considera infalible: su nombre no aparece directamente en buena parte de las empresas que forman su enorme entramado societario y, por lo tanto, cree que será muy difícil tocar el verdadero corazón de su fortuna.

Puede estar profundamente equivocado.

La cancelación de su visa americana fue apenas el primer golpe. El verdadero problema empieza ahora, porque detrás de Euclides existe una maraña de sociedades, consorcios, familiares, allegados y operadores que durante años le permitió hacer negocios multimillonarios con el Estado sin aparecer necesariamente sentado en la primera fila. La Superintendencia de Industria y Comercio llegó a identificar más de cuarenta sociedades conectadas por vínculos familiares y económicos dentro de la llamada Organización Simetric; otras investigaciones encontraron listados de más de cincuenta empresas relacionadas con ese universo empresarial.

Y ahí está el verdadero Euclides. No en una escritura sino en una red que se mueve de manera coordinada a través de familiares y administradores que ha conseguido durante años contratos públicos en alumbrado, tránsito, tecnología, seguridad y energía. Esa estructura fue tan rentable que el clan Torres terminó manejando concesiones y negocios por cientos de miles de millones de pesos en distintas regiones del país.

Durante el gobierno de Petro, la fortuna de Euclides creció de manera descomunal. Empresas vinculadas a su entramado recibieron contratos multimillonarios del Estado, en una evidente contraprestación política por los miles de millones de pesos con los que irrigó la campaña que llevó a Petro a la Presidencia. Nicolás Petro señaló directamente a Euclides como uno de los grandes financiadores de aquella operación electoral y Armando Benedetti ha reconocido públicamente la estrecha relación que durante años mantuvo con él.

No se habla, entonces, de un empresario cualquiera.

El es uno de los grandes beneficiarios del sistema político que rodeó al petrismo y de un hombre que durante décadas aprendió a moverse entre contratos, congresistas, funcionarios, familiares y sociedades con una habilidad extraordinaria.

Por eso la cancelación de la visa resulta mucho más grave de lo se advierte a primera vista.

El Gobierno de los Estados Unidos incluyó a Euclides Torres dentro de una nueva ronda de restricciones de visa dirigidas contra personas acusadas de corrupción o de socavar gobiernos democráticamente elegidos. 

Euclides puede perder la visa y seguir viviendo tranquilamente en Colombia. Lo que difícilmente podría soportar es que Washington empiece a seguir el dinero, identifique a los verdaderos beneficiarios de las sociedades que giran a su alrededor y concluya que ese entramado debe ser alcanzado por las sanciones de la OFAC. Ahí desaparecería buena parte de la protección que durante años le brindó la dispersión societaria.

La inclusión de una persona o de sociedades en la llamada Lista Clinton no es un mero revés. Significa el bloqueo de bienes e intereses sujetos a jurisdicción estadounidense y alcanza también a entidades poseídas directa o indirectamente en un 50 % o más por personas bloqueadas. El golpe, por tanto, puede dejar de ser personal y convertirse en financiero, societario y comercial.

Ese sería el verdadero jaque mate para Euclides Torres.

Que no quede duda: después de la visa vendrá el dinero; después del dinero, las sociedades; y después de las sociedades podrían aparecer las preguntas que más teme cualquier contratista que durante años construyó una fortuna alrededor del Estado: de dónde salió cada peso, por dónde circuló, quién lo recibió y qué parte terminó atravesando el sistema financiero de los Estados Unidos.

Ahí el problema dejaría de llamarse cancelación de visa, para empezar a llamarse investigación criminal.

Y si las autoridades estadounidenses encuentran lavado de activos, corrupción transnacional o movimientos financieros ilícitos dentro de ese entramado, Euclides ya no tendría que preocuparse por si puede viajar a Miami, sino por algo bastante peor: responder ante la justicia americana.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 30 de 2026

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