¿Benedetti entregó a Euclides?

Estados Unidos acaba de cerrarles la puerta a Euclides Torres, a Martha Peralta y a sus familias. La decisión es una buena noticia para Colombia porque golpea directamente al círculo político y económico que se enriqueció, acumuló poder y se movió con enorme comodidad alrededor del petrismo.

Euclides Torres es un bandido que no necesita presentación. Durante años su nombre ha estado ligado a la contratación pública, maquinarias electorales y financiación política en la Costa Caribe. Su relación con Armando Benedetti tampoco es una invención reciente: Benedetti reconoció una amistad cercana de años con Torres, quien incluso le «regaló» $3.600 millones de pesos para comprar una casa, y fue Benedetti quien lo arrimó a la campaña presidencial de Gustavo Petro. Su «bautismo» fue la famosa tarima en forma de P.

Martha Peralta tampoco aparece por casualidad. Fue una de las figuras más identificadas con el petrismo en el Congreso. Estados Unidos decidió retirarles las visas a ambos y extender la medida a sus familiares dentro de una política dirigida contra personas señaladas de haber participado en nauseabundos entramados de saqueo y corrupción. 

Pero el nombre que inevitablemente aparece detrás de Euclides es Armando Benedetti.

Benedetti fue el puente entre Torres y la campaña. Nicolás Petro declaró que el dinero que llegaba para financiar actos de campaña en la Costa Caribe provenía de Euclides y que Benedetti era quien lo conseguía. Esa relación quedó además reflejada en investigaciones posteriores sobre financiación política y contratación.

Por eso la pregunta es evidente: ¿qué está contando Benedetti de Euclides?

Desde octubre de 2025 está sancionado por la OFAC y sabe perfectamente que la justicia estadounidense puede en cualquier momento elevar cargos en su contra y terminar por el resto de su vida en un frío calabozo americano. 

Benedetti también sabe demasiado sobre la financiación de la campaña, , los operadores que movieron recursos y los acuerdos que se tejieron para llevar a Petro al poder. Aún retumban sus palabras: «si yo hablo, nos vamos todos a la cárcel». Al parecer, ya comenzó a hablar.

Euclides era uno de sus hombres más cercanos.

Cuando Washington empieza a golpear a personas de un mismo círculo político y empresarial, cuando uno de sus protagonistas está sancionado y cuando las relaciones entre ellos están ampliamente probadas, es prudente preguntarse si Benedetti está entregando información para tratar de salvar su propio pellejo.

Euclides acaba de caer en el radar de Washington. Benedetti lleva meses en el punto de mira y conoce como pocos las entrañas del petrismo.

La pregunta ya no es si el cerco se está cerrando, sino quién sigue, porque de algo no puede haber duda: Armando Benedetti como buen delincuente, no va a hundirse solo. Él se va a llevar a todos sus socios de fechorías por delante. 

Y si el exministro de Petro empezó a hablar, Euclides puede ser apenas el comienzo.

@IrreverentesCol

Publicado: septiembre 29 de 2026

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