Un triunfo disfrazado de Laureano Gómez

La violencia nunca ha resuelto un solo problema, solo han multiplicado nuestras tragedias, Álvaro Gómez Hurtado.

Las ideas de Laureano Gómez (1985) del profesor James D. Henderson, constituye un análisis del pensamiento de uno de los políticos conservadores, católicos, más importantes de América Latina convirtiéndose en una interpretación generalizada, no etiquetada, como suele ocurrir por las hordas liberales, masónicas, que siempre quisieron buscaron y buscan denigrar sobre su vida obra como lo hace cada cierto tiempo el profesor de la Universidad Externado Dr. Ramiro Bejarano en su columna dominical del diario El Espectador, de origen liberal pero no masón porque para ser masón, en aras de la verdad, se requiere un cierto grado de intelectualidad.

Gómez Castro fue uno de los líderes políticos más importantes hasta bien entrada la mitad del siglo XX y, a su vez, de los más incomprendidos por el universo liberal, masón, constituyéndose en un obstáculo permanente frente a sus voraces ideas que quisieron y quieren destruir a Colombia en el tiempo presente.

El remoquete de “el monstruo” que deleitó a los caricaturistas de la prensa liberal no es más que la imagen desubicada de un político que ejerció una feroz oposición con el objetivo que Colombia no cayera en el abismo moral en que finalmente cayó por cuenta del desgobierno amoral, déspota y corrupto con cuadro incluido por un valor cercano a los $90.000.000 y sus mariposas amarillas.

En una entrevista a Luis F. Peña en el diario el Tiempo, Gómez sostuvo que: “no era un político. Es un error creer que lo soy. Mi preparación intelectual y espiritual fue lo más contraria a las actividades políticas. No soy un táctico – lo que llamarían hoy políticamente correcto -. Solamente, obedezco a mis impulsos de mi sinceridad y mi verdad”.

Después de cuatro largos años del señor del Petro caos que tuvieron como consecuencia final un déficit fiscal superior al 7.8% de P.I.B, un déficit similar al que dejó otro desgobierno amoral, déspota y corrupto como lo fue el de Ernesto Samper Pizano y su salto social, llegamos al tigre Abelardo y su vicepresidente José Manuel Restrepo Abondano en medio de la esperanza, la ilusión y por, sobre todo, el ánimo generalizado para sacar a Colombia adelante ubicándola en el lugar que se merece.

El triunfo del tigre se dio en unas circunstancias tan adversas y tan similares a las que tuvo que vivir Gómez siendo perseguido, humillado, etiquetado, hasta más no poder por ese socialismo carnívoro del siglo XXI que no quiere ver a Colombia en el lugar que se merece.

Por esa razón, para doctrina conservadora resulta complejo comprender el remoquete de “Gobernar para todos”, según el foro: Proyecto Colombia, organizado por el grupo empresarial Prisa y su cadena radial Caracol porque está claro que al senador Cepeda y su desobediencia civil no le interesa gobernar para todos sino para la destrucción de Colombia entera, como lo fue durante los cuatro años de desgobierno del señor del Petro Caos.

Por la coyuntura en el tiempo presente donde el liberalismo, masón, en sus diferentes formas de lucha se manifestó y se manifiesta, el triunfo del tigre Abelardo es un triunfo disfrazado de Laureano Gómez.

Mientras tanto, Álvaro Leyva nos muestra el cómo se puede destruir una vida teniéndolo todo, al mejor estilo de Samuel Moreno quien se dejó llevar por el polo democrático del Petro caos en su momento terminando como termina Leyva su vida grisosa con la sanción social pertinente.

Puntilla: Me da la impresión que estamos ante un gran presidente…

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