Prefiero las calles con mi pueblo, G. Petro.
Dentro del espectro de la historia de las ideas políticas, la doctrina marxista se muestra fuerte y zagas en el campo del análisis de las instituciones y modelos económicos y de la crítica permanente a la sociedad en general con el fin de delimitar su dialéctica entre los ricos y los pobres en contra del sistema capitalista que floreció desde el siglo XVII gracias a las teorías de Adam Smith y David Ricardo produciendo el crecimiento económica más rápida y sostenida durante casi tres siglos seguidos como lo fue el imperio británico hasta que llegó la revolución de los soviets.
Según el profesor Augusto Hernández Becerra de la Universidad Externado en su texto: Las ideas políticas en la historia (1997) en el manifiesto comunista se encuentra al final un párrafo que explica todo el violento comportamiento del comunismo a lo largo de su historia siendo su único objetivo el de tomarse el poder por las diferentes formas lucha donde Marx y Engels declaran abiertamente: «Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Sus objetivos solo pueden alcanzarse derrocando por la violencia todo el orden social existente».
De tal forma que para la emancipación del comunismo internacional la justificación del uso de la violencia para la toma del poder estuvo consignada en la KOMINTERM o Internacional Comunista siendo lectura recomendada: El comunismo internacional en Latinoamérica, el caso de Guatemala (1958) donde Schneider demuestra el cómo Guatemala se convirtió en un tubo de ensayo de la KOMINTERM gracias a Jacobo Ärbenz (1951 – 1954) y sus diferentes formas de lucha para la toma del poder por la vía violenta.
Es importante resaltar que la llegada de Ärbenz se produce cinco años de la Fidel Castro en la Habana Cuba hacia 1959. Con Guatemala como tubo de ensayo, la KOMINTERM enfiló baterías hacia su principal enemigo, Estados Unidos: la isla Cuba.
Dentro de las causas tradicionales de la insipiencia moral, cultural y violenta del marxismo corresponden en primer lugar a su batalla cultural promovida por el sociólogo Antonio Gramsci – todos los grandes ideólogos del marxismo escribieron sus famosos textos estando en la cárcel, Gramsci no fue la excepción – y, la segunda a la justificación de la violencia cultural, de nuevo, como medio legítimo de la acción política y la ausencia democrática en el proyecto político del marxismo (Becerra, 1997).
Las violentas advertencias que estamos evidenciando en estos momentos entre el pichón de dictador Cepeda siendo el impedimento del uso de la camiseta la más violenta por la vía judicial son similares a los relatos históricos de lo acontecido en la antigua Rusia, en Guatemala con Ärbenz, en Cuba con Fidel, en Venezuela con Chávez y Maduro y no será la excepción con Petro quien sale como cualquier pendenciero a decir que si pierde prefiere salir a las calles con su pueblo, como lo hizo cuando perdió contra Duque.
Cepeda y las diferentes formas de lucha violentas y agresivas van por el mismo camino ante el silencio cómplice del procurador El Jach y el Cne quienes dicen esta boca no es mía cuando en mesas de votación aparece el 100% de los votos al candidato Cepeda, caso nunca antes visto.
Mientras tanto, el nuevo liberalismo con Oviedo y Fajardo se fueron a ver ballenas, cuando Colombia lo que necesita son posiciones firmes para sobrevivir de la violencia que se vendrá gane el tigre o pierda.
Puntilla: Si gana el tigre, Petro y su banda de caníbales no dejará gobernar y si pierde Colombia está advertida.
