No venciste, Marquetalia

No venciste, Marquetalia

El signo más claro de la campaña presidencial de Iván Cepeda y Gustavo Petro es Marquetalia, nombre de una remota vereda del municipio de Planadas, Tolima. Allí se asentó, desde los años cuarenta, el comando de las autodefensas campesinas comunistas lideradas por Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo. 

Marquetalia es el nombre que va unido al mito fundacional de las FARC.

En 1961, el Comité Ejecutivo Central del Partido Comunista Colombiano, obedeciendo directrices de Moscú y el ejemplo cubano de 1959, decidió transformar aquellas autodefensas en una guerrilla ofensiva destinada a derrocar al Frente Nacional. Los más decididos y beligerantes fueron Luis Morantes (alias Jacobo Arenas) y Manuel Cepeda Vargas, padre del actual candidato presidencial.

Precisamente en 1964, desde la cárcel La Modelo donde estaba preso por el delito de rebelión, Manuel Cepeda Vargas escribió y publicó ¡Vencerás, Marquetalia!, un poemario que es, en realidad, un manifiesto político-militar. León Valencia, en su soporífero libro sobre Iván Cepeda, lo presenta como un inocente ejercicio literario de un hombre perseguido “por sus ideas”. Nada más lejos de la realidad. Estaba preso por la comisión del delito de rebelión.

El libro se divide en tres partes: una cursi canción de cuna dedicada a su hijo Iván y una declaración de amor a su esposa, la también comunista Yira Castro; un texto fundacional del “Bloque Sur” de las futuras FARC, claramente redactado por Cepeda (el estilo literario coincide con el de la canción de cuna); y varios poemas de alabanza al heroísmo de Marulanda, Quintín Lame, Juan de la Cruz Varela y otros próceres del santoral terrorista.

Con el paso de los años, tras la muerte de Manuel Cepeda y Yira Castro, los guerrilleros bautizaron frentes con sus nombres y muchas niñas y mujeres reclutadas olvidaron su nombre de pila para adoptar el de “Yira Castro”.

Iván Márquez, junto a Jesús Santrich, una vez legalizaron y sentaron en el Congreso a sus camaradas gracias al acuerdo de La Habana, retomaron el viejo sueño terrorista con el nombre de Nueva Marquetalia e inauguraron su nueva etapa con el asesinato del candidato presidencial Miguel Uribe Turbay, postulado por Álvaro Uribe y el Centro Democrático.

La Nueva Marquetalia creyó que con el asesinato y el hostigamiento a Álvaro Uribe tenía asegurada la victoria del candidato comunista. No fue así. El 31 de mayo triunfó de manera contundente Abelardo de la Espriella, un enemigo declarado de las ideas, las prácticas y el entorno geopolítico de la vieja y la nueva Marquetalia. Como la presidenta Ayuso en Madrid, De la Espriella sintetizó su campaña en el claro y expreso dilema: Comunismo o Libertad.

Su triunfo ha provocado llanto y crujir de dientes en el mamertismo criollo y sus aliados internacionales: Morena en México, los Ayatolas en Irán, Hamás y Hezbolá, Podemos en España, el chavismo venezolano, el castrismo cubano, el Grupo de Puebla y el Foro de São Paulo. En Estados Unidos, la mayoría de países europeos, en Argentina, Ecuador, Perú, la Venezuela de María Corina, ha habido alborozo.

“La vaca, mientras más patalea, más se atoya”, diría el presidente Uribe. Cepeda y Petro no aceptaron los escrutinios a pesar de los elogios internacionales al sistema electoral colombiano, volvieron a movilizar su Primera Línea, rasgaron camisetas de la Selección, atacaron sedes de la campaña de De la Espriella y, en un acto de desesperación, guerrilleros de la Nueva Marquetalia ordenaron votar masivamente por Cepeda. Eso los perdió.

Entretanto, la campaña de las ideas de la libertad arrancó con fuerza. De la Espriella concedió una entusiasta y arrolladora entrevista a Semana que rompió todos los récords de audiencia. José Manuel Restrepo ha recorrido los medios con ponderación, claridad y propuestas concretas, y Álvaro Uribe ha copado la audiencia tanto en medios convencionales como en redes.

El primer balance es elocuente. El tracking de Atlas Intel del 5 de junio muestra a De la Espriella con 56,2 % frente al 40,5 % de Cepeda: una ventaja superior a los 15 puntos. La carrera presidencial, como las grandes vueltas ciclísticas, tiene 21 etapas y las seis que se han corrido hasta hoy tienen un claro ganador. El equipo campeón —De la Espriella/Restrepo— recibirá la medalla presidencial; Cepeda, a lo sumo, una curul en el Senado. Gracias a Dios. En el Senado hace daño, pero no tanto como en la Casa de Nariño.

Desde su tumba, Miguel Uribe Turbay no tendrá que exclamar, parodiando a Juliano el Apóstata: “¡Venciste, Marquetalio!”.  Porque, Marquetalia, no solo no venciste, sino que ahora, por fin, serás vencida

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