Petro, adicto a la muerte

Petro, adicto a la muerte

Finalmente, Petro es un adicto a la muerte. Disfruta ver como asesinan a los soldados de las Fuerza Armadas. Parece disfruto mucho el video cuando el avión “Hércules” de la fuerza aérea se desploma y causa varias muertes. Y lo disfruta mucho más si son militares. Goza ver como se mueren los pacientes en las puertas de los hospitales, y como se mueren los niños por falta de medicamentos. Le entretiene sin medida ver como se matan los colombianos entre sí. 

A Petro le sucede lo mismo que a Fidel Castro, quien disfrutaba ver la Habana en ruinas, destruida y la gente padeciendo física hambre hasta parecer cadáveres ambulantes. Fidel saboreaba ver el aparato productivo destruido. En el caso específico de Castro no es otra cosa que un acto de venganza contra el burgués de su padre, don Ángel Castro Argiz, quien lo maltrato mucho cuando era niño. 

Igual que para Marx, la paz solo se obtenía mediante la guerra o lo que es lo mismo: la muerte. La lucha, donde la burguesía tiene que ser aniquilada por el proletariado. Para Marx la paz verdadera solo sería posible tras la eliminación del burgués explotador.

A Petro le place mucho ver como se destruye tan fácilmente las instituciones. Le divierte verlas caer como un castillo de naipes. Solo es verlo en el video del “Chus, Chus, Chus” del sistema de salud, como se regodeaba diciéndolo, era para él un verdadero deleite.  Petro disfruta cuando hay crímenes, como los asesinatos del coronel Devia, y Miguel Uribe Turbay, donde parece tuvo participación alguna. Se muere de la risa al ver como sufre la gente, y como la primera línea destruye las ciudades que ha costado tanto construir.

Tiene una fijación o fascinación extrema por la muerte, o un deseo de estar cerca de ella, es una fascinación morbosa a lo muerto, a lo descompuesto, a lo destruido. De hecho, desde muy joven incursiona en los grupos guerrilleros donde la muerte es el pan de cada día.  La obsesión por matar o por la cosa muerta no tiene un término preciso, el que más se le aproxima, o lo más parecido a esa patología podría ser el término “necrofilia”.

En lo que va de su gobierno se han registraron 41.000 asesinatos, muchísimos más que en los dos gobiernos anteriores. Con 14.000 homicidios en un solo año, equivalente a un asesinato cada 40 minutos, la cifra más alta desde hace muchos años.

Pero lo que más le fascina son las masacres, van más de 200 donde mueren también muchos niños, lo que demuestra que a Petro lo que le gusta es destruir la vida desde su primavera. Estamos ante un caso de un enviado del hades, un ángel negro venido del abismo más oscuro, una especie de exterminador, muy parecido a Abadon destructor del apocalipsis bíblico. Y pensar que su candidato para la elección presidencial de 2026 es Iván Cepeda, quien parce será otro ángel exterminador.