Eva Ferrer no es una mansa paloma. Durante años estuvo al lado de Verónica Alcocer, participó en la campaña que llevó a Gustavo Petro al poder, entró al Gobierno, hizo parte del engranaje criminal del que hacían parte los catalanes que rodeaba a la entonces primera dama y terminó convertida en una de sus personas de mayor confianza.
No habla, por tanto, una adversaria política que conoció los hechos por rumores, sino una mujer que estuvo sentada dentro de la casa y que ahora decidió contar lo que vio, lo que oyó y lo que le contaron quienes participaban en aquellos negocios.
Alrededor de Alcocer estuvieron tres catalanes, a cual más peligroso y criminal: Manel Grau, Eva Ferrer y Xavier Vendrell, miembro de la banda terrorista Terra Lliure que reconoció ante la justicia española haber participado en dos atentados con bomba y que, años después, volvió a aparecer en las investigaciones relacionadas con el proceso separatista catalán y los contactos con una trama rusa interesada en esquemas de criptomonedas para eludir el control financiero del Estado español.
Esos antecedentes delincuenciales fueron suficientes para que Petro y Alcocer acudieran a los servicios profesionales de Vendrell.
Que el nombre de Verónica Alcocer aparezca relacionado con corrupción no constituye novedad alguna. Desde que esa gente llegó al Gobierno, hubo dedicación exclusiva al robo, al saqueo, a la intermediación en negocios billonarios, en recomendar fichas clave en entidades que podían ser saqueadas impúdicamente. Era evidente que la mujer de Petro disponía de un poder inmenso dentro del Estado.
Lo que resulta novedoso, mas no sorprendente, es lo que acaba de revelar Eva Ferrer, pues nos ubica ante un nivel superior de criminalidad y peligrosidad.
Según Ferrer, Alcocer utilizó vuelos oficiales para viajar a Venezuela, mover droga y regresar a Colombia con millones de dólares. Como si aquello no fuera suficiente, la catalana asevera que el círculo inmediato de esa bandida participó en tráfico internacional de armas.
Ferrer asegura que Manel Grau le habló de droga en esos desplazamientos y que Verónica regresó de uno de esos viajes con 2,5 millones de dólares. Las bitácoras conocidas hasta ahora confirman numerosos vuelos oficiales de Alcocer y la presencia en ellos de los integrantes de su banda criminal.
Ahora, corresponde reconstruir cada viaje a Venezuela, identificar pasajeros, tripulaciones, equipajes, autorizaciones, movimientos de dinero, órdenes impartidas y funcionarios que permitieron utilizar aeronaves del Estado. Si existen fotografías, comunicaciones, registros migratorios, movimientos financieros o testimonios de quienes estuvieron en esos vuelos, tienen que aparecer.
Ferrer tampoco puede salir de esta historia convertida en heroína. Durante años formó parte de ese entorno, conoció sus personajes, sus fechorías y sus procedimientos gangsteriles. Su ruptura con Alcocer es por un asunto de dinero. En pocas palabras: una bandida robó a otra bandida.
La propia Ferrer relata que terminó enfrentada con quienes antes habían sido sus socios de fechorías, razón por la que tendrá que responder como cualquiera. Delatar a los antiguos compañeros de viaje no borra las propias responsabilidades.
Aquello no le resta un ápice a la importancia de su testimonio. Los grandes entramados criminales rara vez se desmontan gracias a ciudadanos ejemplares que un buen día aparecen con una escritura pública del delito bajo el brazo. Se rompen cuando alguien de adentro habla, entrega nombres, detalla reuniones, explica movimientos y permite seguir el dinero.
Las acusaciones de Eva Ferrer son demasiado graves para enterrarlas.
Lo que ha contado puede demostrarse, motivo por el que Colombia no está ante otro escándalo de corrupción del petrismo, sino ante la nauseabunda utilización de bienes del Estado para actividades de narcotráfico, tráfico de armas y movimiento clandestino de dinero.
En esta situación no bastan explicaciones políticas, sino las acciones concretas. Ojalá la justicia de los Estados Unidos tome medidas urgentes contra Alcocer y todos los integrantes de su cartel criminal.
Publicado: octubre 12 de 2026
