Abelardo De La Espriella

Abelardo De La Espriella

Lo supe desde el primer momento cuando anuncio que quería ser presidente de Colombia, hace ya más de seis meses. No sé si será por el desarrollo que ha ido adquiriendo mi intuición a partir de las meditaciones Vipassana del neurofisiólogo Jacobo Grinberg, pero lo supe de inmediato. Tanto que le dije a su padre mi amigo estimado Abelardo De La Espriella Juris, tu hijo será el presidente si sigue hablando como lo viene haciendo a los colombianos, con gran determinación. Todos sabemos lo que hay que hacer y no se hace por la sencilla razón que priman los intereses políticos personales. Nuestra clase política sucumbió. Y si no se transforma tiende a desaparecer. Por eso emerge Abelardo como una interesante opción.

Ya posteriormente cuando su campaña cogió vuelo, el sentir de las gentes en las redes sociales lo confirmaban; Abelardo De La Espriella Otero será el presidente de los colombianos. Y para mí como hombre caribe y costeño por antonomasia era un sueño cumplido. Hacía más de 130 años los costeños no teníamos un presidente, una región que se dice electoralmente pone presidentes, consuetudinariamente olvidada y maltratada por el centralismo andino.

Lo confirmé además cuando fui conociendo su “curiculum vitae”. Aunque era amigo de su padre, al candidato no lo conocía, lo había tratado muy levemente alguna vez que fui a su oficina en Bogotá a requerir de sus servicios profesionales. 

Pero un hombre exitoso en todo lo que había emprendido; un hombre que tiene su vida en todos sus aspectos resueltos con satisfacción y alegría, viene a exponer su existencia siendo candidato en un país sumamente violento; es un hombre valiente. 

Un país con un historial de asesinatos a candidatos presidenciales como ningún otro en el planeta.  Y como finalmente se dio con el homicidio al candidato Miguel Uribe Turbay, tal vez el que tenía más opción de sentarse en el solio de Bolívar. Como también el asesinato de los asesores de la campaña de Abelardo, en Chaparral Tolima. 

Y no han atentado contra su vida solo porque el gobierno de Trump tiene los ojos puestos en su candidatura. Esa que iniciara los grandes cambios que el Estado necesita, y dar marcha a la solución de los muchos problemas que agobian al pueblo colombiano: Abelardo lo tiene muy claro entre muchas otras políticas: combatir con determinación a la delincuencia enguerrillada, fumigación de los cultivos de coca hasta su total extinción. Reformar el ineficiente aparato judicial colombiano. Cancelar la perversa JEP. Llevar a la justicia a la manada de corruptos que no han hecho otra cosa que saquear por decenios las arcas del Estado. Como también la gran transformación de Fecode; sin una buena educación jamás habrá futuro. Y el inicio de la explotación petrolera con la implantación del fracking.