Petro y las tomas de embajadas

Petro y las tomas de embajadas

El ingreso a la fuerza a la embajada de México en Quito, puede desembocar el fin anticipado del gobierno de Daniel Noboa. En Ecuador, los presidentes caen con una facilidad espeluznante.

La decisión de entrar a la brava a la legación diplomática donde estaba escondido el exvicepresidente Jorge Glas, buscado por la justicia para que responda por aberrantes casos de corrupción, fue desproporcionada y, evidentemente, tendrá consecuencias graves para el Ecuador.

Es legítimo que Noboa haya querido impedir que Glas, condenado a 8 años de prisión por su participación en el entramado de corrupción de Odebrecht cuando él era el vicepresidente del también corrupto Rafael Correa, huyera de su país bajo la protección del régimen mexicano que, extralimitando las reglas del derecho de asilo, le había otorgado protección.

Pero el mecanismo adoptado fue equivocado. Por fuertes que sean, y lo son, los argumentos para controvertir el asilo otorgado a Glas, Noboa se equivocó de procedimiento, porque logró generar la solidaridad regional entorno a México, país que alega ser víctima de la violación de la convención de Ginebra que garantiza la inmunidad de las sedes diplomáticas. 

No obstante, el debate debe darse, pues desde otra perspectiva, México está sobrepasando las reglas del asilo que, por norma general, es una figura que se concede por razones políticas y no por delitos comunes como los que le fueron imputados al correista Glas. 

Lo cierto es que el régimen socialcomunista de Andrés Manuel López Obrador se ha erigido como el protector de los corruptos bolivarianos, abriendo las puertas de su país y permitiendo que los que saquean en nombre del socialismo vivan allí como reyes y gocen de impunidad.

Tan pronto trascendió la noticia de lo ocurrido en la embajada mexicana en Quito, Petro salió a condenar el hecho, a exigir respeto por las normas internacionales que rigen las relaciones diplomáticas, y a demandar sanciones contra el gobierno de Noboa. 

Mayor cinismo imposible. Petro no tiene autoridad ninguna para hacer ese tipo de reclamos. Él, que se siente tan orgulloso de su pertenencia a la banda terrorista M-19, debería callarse, porque de lo contrario es inevitable recordar que el M-19 entró a sangre y fuego a la embajada de República Dominicana en Bogotá, en febrero de 1980.

La acción violenta, comandada por el genocida Rosemberg Pabón, duró dos meses en los que una cuadrilla de desadaptados mantuvo en calidad de secuestrados a 16 diplomáticos de altísimo rango, entre los que estaban el Nuncio Apostólico y los embajadores de Estados Unidos, Israel, Austria y Brasil. 

La acción fue calcada de las protagonizadas por los fundamentalistas de la causa palestina que en esa época perpetraban secuestros espectaculares con el fin de reclamar gruesas sumas de dinero y la liberación de terroristas. 

El M-19 hizo exactamente lo mismo: su primera demanda era la puesta en libertad de 300 miembros del M-19 que estaban en prisión, y el pago de U$5 millones de dólares. 

Nunca se supo a ciencia cierta si los terroristas recibieron parte del dinero exigido. Rondaron múltiples versiones, empezando por la de la entrega de un par de millones de dólares que habría desembolsado el gobierno de Israel, versión que jamás fue confirmada. 

Lo cierto es que el presidente de la época, Julio César Turbay no dio su brazo a torcer y rechazó de plano la excarcelación de los tres centenares de delincuentes que el M-19 requería. 

Pasadas ocho semanas de la acción criminal, se acordó que los terroristas y los secuestrados fueran enviados a Cuba, país en el que se produjo la liberación de todas las víctimas. 

Así que no hay punto de comparación entre la determinación adoptada por el presidente legitimo del Ecuador, con el proceder sanguinario del grupo terrorista en el que se forjó Gustavo Petro.

Serán los organismos multilaterales los que aclaren los hechos en aras de superar la crisis, sin dejar de lado que México estaba prestándose para encubrir a un corrupto. En cualquier caso, la posición de Colombia respecto de esta crisis no debe ser tenida en consideración habida cuenta de los antecedentes del presidente Petro. 

@IrreverentesCol

Publicado: abril 10 de 2024