El regreso de Sarabia

El regreso de Sarabia

La noticia estaba demorándose demasiado. Petro, para bajar la presión de las graves revelaciones de la peligrosa Laura Sarabia, prescindió temporalmente de ella. Pero el inexorable paso del tiempo y, luego de masajear debidamente a la opinión pública, acaba de formalizar el retorno de esa oscura mujer a la primera línea del gobierno nacional.  

En honor a la verdad, el retiro fue una simple formalidad porque ella jamás desatendió los asuntos del presidente de Colombia.

Cuando la espuma bajó un poco, fue nombrada como directora de prosperidad social. Pero en la práctica continuó cumpliendo sus funciones de jefe de gabinete del presidente. Ella conoce y administra todos los secretos, mañas, vicios y depravaciones del gobernante de los colombianos. Petro la necesita tenerla a su lado, para que le cuide la espalda y le acolite sus “aventuras”.

Las denuncias fueron inanes. A ningún organismo de control le importaron las grabaciones de Sarabia y Benedetti hablando del ingresos de $15 mil millones del narcotráfico a la campaña petrista, ni las pruebas que confirman que la Sarabia, en un evidente abuso de poder, ordenó torturas psicológicas contra quien fuera la niñera de su hijo. Mucho menos interesó indagar por los hechos que rodearon el supuesto suicidio de un coronel de la policía que participó en dichas actividades ilegales. 

Para ser funcionario de confianza del presidente de Colombia, se requiere tener amplia experiencia en la violación del código penal. Quien no lo crea, que mire los casos de Laura Sarabia y Armando Benedetti.  

La mujer de confianza volverá formalmente a la Casa de Nariño, y esta vez tendrá en sus manos nada menos que el célebre “computador de Palacio”, que es la forma como popularmente se le llama a la repartición burocrática, responsabilidad que recae en la dirección de Departamento Administrativo de la Presidencia. 

Con Benedetti debidamente sobornado, y con Sarabia repartiendo al desgaire la burocracia estatal, Petro tiene garantizada, por ahora, su subsistencia. Lo demás vendrá, seguramente, por añadidura. 

Los casos de ese par de funcionarios, son plena demostración de que el crimen y el delito sí pagan en una Colombia cada vez más diezmada moralmente. 

@IrreverentesCol

Publicado: febrero 21 de 2024