El juicio mediático contra Arturo Char

El juicio mediático contra Arturo Char

La patulea extremoizquierdista colombiana se rasga las vestiduras por cuenta del habeas corpus que fue fallado a favor del expresidente del senado Arturo Char, encarcelado por el caso de Aida Merlano. 

El proceso contra Char ha sido más mediático que jurídico. Ha pasado por distintos despachos de la sala de instrucción de la corte suprema hasta llegar al cuestionado magistrado Farfán -involucrado en el escándalo de Cielo Gnecco- quien definió la situación jurídica del excongresista.

Farfán, agobiado por los señalamientos y por sus posibles vínculos del clan Gnecco, al que él mismo investigaba, pidió una licencia mientras se aclaran las denuncias en su contra que podrían ser la reedición del nefando ‘cartel de la toga’. 

De acuerdo con el reglamento de la sala de instrucción, los expedientes deben ser asignados en orden alfabético. Después de Farfán, sigue en la lista la magistrada Cristina Lombana.

Cuando ella recibió el proceso de Char, el grueso de las decisiones estaban adoptadas, empezando por la medida de aseguramiento decretada en septiembre del año pasado.

De acuerdo con el código de procedimiento penal, luego de que se haya resuelto la situación jurídica de un procesado, el funcionario encargado de la investigación tiene unos plazos precisos para decidir si presenta una acusación o, en cambio, decreta la preclusión de la investigación. 

Los tiempos no son arbitrarios ni selectivos. Aplican para todas las personas y los vencimientos de términos son pan de cada de día en la justicia colombiana. 

Un ciudadano no puede permanecer en la cárcel porque alguien lo quiera, o porque a un sector de la prensa le parezca que su familia no obra correctamente, o porque sus contrapartes sean muy activas en las redes sociales. Cuando hay carencia de pruebas y se agotan los tiempos establecidos en la ley, ese ciudadano tiene derecho a hacer valer el principio fundamental de la libertad. 

La militancia fundamentalista ha enfilado su botafuegos contra la magistrada Lombana quien, en derecho, no se opuso al habeas corpus presentado por Arturo Char. Se han visto señalamientos temerarios, calumniosos y degradantes contra la togada. El feminismo de la izquierda tiene matices y sesgos ideológicos (¡!).

La magistrada Lombana acaba de conocer la investigación contra Char en la que abundan las suspicacias, pero escasean los medios de prueba. Si el proceso que llevaba el polémico Farfán es tan robusto como se quiere hacer ver en el antiguo Twitter, ¿por qué su despacho no recaudó pruebas adicionales al testimonio deshilvanado, contradictorio y evidentemente desequilibrado de Aida Merlano? ¿Qué maniobras oscuras hizo el oscuro magistrado auxiliar de Farfán Alex Movilla Andrade en esa investigación?

Lo cierto es que hay un sector de la política colombiana que se ha empleado a fondo para lograr una condena contra el exparlamentario Arturo Char por el simple hecho de ser hijo de quien es hijo, y hermano de quien es hermano. Y en esa tarea se encontraron con una traba monumental: la magistrada Cristina Lombana, una mujer implacable e impecable que jamás se ha prestado ni se prestará para una tramoya de semejante calibre. 

@IrreverentesCol

Publicado: enero 11 de 2024