Rafael Gómez Martínez: Macrocefalia conservadora

En la resolución No 017 del 2016 del 5 de octubre por medio de la cual se convoca a la Convención Nacional del Partido Conservador quedó plasmado el derrotero de la próxima convención que se realizará en el auditorio principal de Corferias en Bogotá el próximo 26 de Noviembre, convención que debe hacerse cada dos años.

El ambiente que la rodea corresponde a un sentimiento de incertidumbre y de rebeldía a la vez. De incertidumbre porque los parlamentarios mermelados van por un lado mientras que lo que se conoce como las bases por el otro. Se comenta que el Pc se convirtió en un partido desconectado del sentimiento conservador.

Un ambiente totalmente diferente al que se planteó en la Convención Conservadora del 19 de octubre de 1957 realizada en el coliseo cubierto de Cali donde asistieron más de 10.000 delegados de todo el país, quedándose por fuera una gran cantidad adicional por falta de cupo en el recinto cerrado.

El directorio regional conservador de Cundinamarca fue el encargado de recoger las memorias de la convención. En ese entonces, el Partido Conservador tenía la vocación de poder. No en vano, venía de una accidentada presidencia del Dr. Laureano Gómez, seguida de la dictadura del General Rojas Pinilla para llegar a la convención con la idea de la candidatura presidencial de Don Guillermo León Valencia. Ya comenzaba su aparición pública Belisario Betancur Cuartas junto con Misael Pastrana de la mano del clan Lloreda de Cali.

Otros tiempos, otros líderes, otra vocación de poder tenía el Partido Conservador sin lugar a dudas.

Al 2016, la bancada parlamentaria afín al gobierno de turno ha logrado construir un status quo donde ni rajan, ni prestan el hacha. Ni avanzan, ni dejan avanzar. Donde priman los intereses regionales personalistas vs los del partido.

Tan opaca ha sido su presencia en el Congreso de la República que se perdió la Procuraduría General de la Nación junto con unas sillas importantes en la sala de la Corte Suprema de Justicia sin que nadie defendiera a sus copartidarios.

Desde hace 18 años los parlamentarios conservadores se han limitado a ser cómplices del gobierno de turno. Se les olvidó que la principal vocación de un partido político es la de alcanzar el poder presidencial para construir la Nación que soñaron sus fundadores Caro y Ospina.

Por lo tanto, sería conveniente que en un acto de rebeldía frente a su  postración doctrinaria, en la Convención se aprobara una moción para modificar la estructura actual del  Directorio Nacional, 21 miembros, con el fin de pasar a una jefatura única independiente de los congresistas  en cabeza del Dr. Carlos Holguín Sardi, por ejemplo

Rodrigo Pombo en su columna de opinión de 7 de noviembre de 2010 en el Nuevo Siglo comentó que: Hay godos de godos, como también hay mamertos de mamertos. El Dr. Holguín es uno de esos godos con gran ascendencia en los directorios regionales los cuales lo recibirían con agrado con el fin de enfilar baterías al 2018.

La gran pregunta que deben hacerse los delegados a la Convención, precisamente, es: ¿Cuál será la plataforma política para el 2018?

En un documento titulado: Plataforma programática del partido conservador colombiano, Convención 2014, Por una Colombia digna, sin pobreza, sin violencia; el Dr. Mariano Ospina presentó su punto de vista con respecto a lo que podría una plataforma doctrinaria con miras al 2014, año en que se produce la reelección de JMS.

Como en esa convención pasó de todo, la plataforma doctrinaria de Don Mariano quedó en los anaqueles de la casa conservadora de la Soledad.

Las circunstancias para contar con un candidato que aglutine todos los intereses del Partido Conservador a la Presidencia de la República para el 2018 están dadas gracias al nefasto legado que dejará JMS. Ahí, están el Dr. Alejandro Ordoñez junto con la Dra. Marta Lucía Ramírez quien con toda seguridad no se quedará de espectadora.

Si los delegados a la convención conservadora saben leer el momento se podría construir un movimiento de restauración conservadora para rescatar la moral de un país venido a menos por la paz de los sepulcros con el fin de acabar con la macrocefalia conservadora la cual se rige más por su robusto cuerpo que por su cabeza.

El Partido Conservador lleva 18 años siendo apéndice del gobierno de turno, ¿hasta cuando sus miembros seguirán mamando de la ubre de la vaca que más produce leche?

Puntilla: ¿Qué pasó con el partido que siempre defendió la restauración moral de la República? ¿Sucumbió también en el pozo profundo de la «mermelada» santista? ¿Partido? ¿Cuál Partido?

@RaGomezMar