Termino con esta columna el tema de la Separación de Panamá.

El General Uribe después de la separación de Panamá continúa haciendo esfuerzos para su recuperación que se acentúan a raíz de la Tercera Conferencia Panamericana de Río de Janeiro a la que asisten él y Guillermo Valencia como delegados.

La orientación de las relaciones diplomáticas dadas por el delegado norteamericano Elihu Root, entre Estados Unidos y los países de América Latina en esta conferencia se basó en que no había cuestiones políticas para polemizar, ni criticar, ni controversias o juicios con relación a la conducta de algún Estado, y el método a seguir debía ser la discusión moderada y amable de asuntos de interés común, los delegados nacionales Rafael Uribe y Guillermo Valencia quedaban comprometidos a no alterar con ningún reclamo la conferencia, según habían sido instruidos previamente para mantener relaciones cordiales con los Estados Unidos y demás naciones latinoamericanas -a excepción de Ecuador- que había reconocido a Panamá.

Dice Mr. Root, delegado de Estados Unidos: “…no venimos aquí a formular juicios sobre la conducta de ningún Estado”, que significaba para Uribe “curarse en salud”, y lo expuesto por el delegado del Brasil, para Uribe significaba “amarrar el gato con longaniza”.

Antes de la conferencia, desde Argentina donde se desempeñaba Uribe como embajador de Colombia, escribe: “Es una nueva y muy lógica derivación de la Doctrina Monroe, en una de sus últimas ediciones, corregida y aumentada, con glosas y comentarios de la acreditada Casa Roosevelt & Root:  ́América para los americanos ́; quiere ahora decir que este continente debe bastarse a si mismo, producir todo cuanto necesita y no comprar nada a Europa, porque eso es pagarles tributos”. Mas adelante agrega: “…con la exclusión europea, que la Doctrina Monroe establece, quedamos fatalmente destinados a ser devorados únicamente con la salsa yanqui, es decir, a sufrir el monopolio de la dominación norteamericana”. Finalmente comenta: “…las reglas del juego de la Conferencia Panamericana de 1.906 y las futuras, estaban orientadas de acuerdo con las necesidades de las naciones fuertes de modo que los países débiles no tuvieran ningún reclamo y permanecieran tranquilos ante sus usurpaciones”.

En otros escritos el General Uribe analiza así el tema: “La Conferencia Panamericana de Río dará lugar a un formidable gasto de vocablos como fraternidad, solidaridad, unión, estrechamiento de relaciones amistosas, aproximación y otros análogos que nos sonarán como sarcasmo en los oídos de los delegados colombianos si proceden de labios hispanoamericanos, pero que si vienen de Estados Unidos habrán de calificarse entre las mentiras convencionales, en tanto que subsista sin composición el caso de Panamá. Cuando Mr. Root vaya aproximándose al Istmo, nos permitimos recomendarle que lea la historia de los bucaneros de Morgan, y reflexione si el modo como ellos se apoderaron una vez de Panamá tiene algo distinto, fuera de lo más arriesgado y heroico, del que acaban de hacer los Estados Unidos”.

Ya en el Congreso de Colombia en un aparte de su discurso afirma: “Creo que Colombia no necesita pedirle a nadie que le garantice la soberanía sobre porción alguna del territorio que le queda; creo que la sola insinuación de ello es humillante; más humillante aún su solicitud de un poder extranjero interesado en eliminar la posibilidad de una futura competencia al canal de Panamá con el canal del Atrato, y más aún de aquel cuya fidelidad justamente tenemos mayor queja.”

Tratado Urrutia-Thomson. El 3 de noviembre de 1903 se separó Panamá y Colombia no tuvo otra alternativa que formular una protesta al gobierno norteamericano por su participación y pedir que la Corte de La Haya resolviera el conflicto. En 1909 se analizan dos proyectos de tratado que Colombia rechaza. En marzo de 1913 Wilson acreditó en Colombia a Thadeus A. Thomson como embajador y envió una nota diciendo que los Estados Unidos deseaban que todo lo que hubiese alterado la amistad entre los dos países se borrara. El nuevo tratado obedecía a: “…que las dos naciones seguirán viviendo; unas veces seguirán marchas paralelas; tal vez otras se cruzarán sus sendas; quizás en otras sus intereses se encontrarán; todo eso queda a los hombres del porvenir; a los del presente solo nos corresponde zanjar las dificultades actuales y allanar la vía para inteligencias futuras”.

El Rincón de Dios

“Cuando la niebla de la incertidumbre trata de ocultarnos el mañana, la fe en Dios nos alumbra y nos señala el camino a seguir”. Anónimo

@rafuribe

Publicado: junio 12 de 2020