Jorge Eliecer Gaitán (JEG) dijo; “el pueblo es superior a sus gobernantes”.
Y el pueblo colombiano lo demostró con creces en el plebiscito del 2 de Octubre de 2016, al negar el Acuerdo de la Habana.

Juan Manuel Santos (JMS)  es en el escenario de la política nacional un caso único de ser un transgresor de las reglas de juego de la democracia, porque ha violado las decisiones del pueblo. Y es como ningún otro político colombiano un caso que confirma como nadie la apreciación de JEG.

JMS, a quien se conocía como un gran demócrata, se presenta con una máscara que hasta el 2010 era desconocida; la de un dictadorzuelo y como todo dictador, un corrupto.
Nos da vergüenza a los colombianos, a una de las democracias más viejas de América, tener un presidente de ese talante. Porque la lógica indica que cada país tiene al gobernante que se merece. Es decir un presidente de una nación refleja lo que la nación misma es, su talla moral, sus costumbres, su manera de ser, hasta que el mismo pueblo con su gran capacidad de protesta y amparado en lo que queda de su democracia demuestre todo lo contrario, como se demostró en la gesta electoral del 2 de Octubre de 2016 y como se espera que sea en las elecciones del 2018.

Vemos con los brazos cruzados aceptar todos los atropellos que contra la democracia hace el presidente JMS. No es descabellado entonces que la comunidad mundial  nos catalogue de tener los colombianos el presidente que nos  merecemos; que los colombianos tengamos un líder tan corrupto, como el presidente JMS.

Se supone que uno se parece a sus líderes, que el líder es el reflejo y la cabal representación de su pueblo. Que JMS sea como es, no es otra cosa que revela que así podemos ser la gran mayoría de los colombianos; tramposos, violadores de las reglas de juego, amantes de lo ilegal. Incluso su infraestructura, su condición y características físicas se parecen a sus gobernantes; calles destruidas, puentes caídos, hospitales desmantelados, escuelas sin aulas, bibliotecas sin libros, instituciones corruptas. Así que el 90 % que detestan al presidente JMS no hacen otra cosa que detestarse así mismo. Es tal vez por eso que no pasamos a la acción de ser diferentes a lo que somos, porque estaríamos rechazando a nosotros mismos. No tenemos la suficiente valentía de cambiar lo que somos. El presidente JMS con sus actos, no está dejando margen a la democracia, no está dejando a los colombianos de bien, a los que no somos como él y sus compinches, otra opción que la de salir en masas, como nunca antes el pueblo colombiano lo ha hecho, a asistir copiosamente a votar en las elecciones del 2018, muy vigilantes porque existe el gran temor que cambien la decisión electoral del pueblo, cumpliendo la sentencia de Stalin de; “el que cuenta los votos es el que elige”.

Charles Darwin dijo que; “La ignorancia engendra más confianza que el conocimiento”, y los que tenemos la costumbre de reflexionar, ya sospechamos que la mayoría nos valorarnos a nosotros mismos por encima de la media y no nos damos cuenta que estamos “dormidos entre los laureles”.

@rodrigueztorice

Publicado: diciembre 7 de 2017