Era absolutamente previsible que la propuesta lanzada por el presidente Duque y por el cuestionado Registrador Vega carecía de vocación de éxito. La ley electoral colombiana no permite el recuento de votos.

Llama la atención que el deslucido ministro del Interior, Daniel Palacios no le hubiera hecho las respectivas advertencias al primer mandatario antes de que este saliera el pasado fin de semana con la solicitud de que se contara de nuevo la totalidad de los votos emitidos para la elección del próximo senado de la República. 

El código electoral colombiano se rige por el principio de la preclusividad, lo que en la práctica significa que las decisiones tomadas por las comisiones escrutadoras, a nivel municipal o departamental son irreversibles. Por ello, es necesarísimo que los partidos políticos participen de manera activa en todas las etapas del proceso electoral, ya sea a través de testigos el día de las elecciones y de abogados durante la fase de escrutinios, con el fin de que unos y otros hagan, en el momento indicado, las reclamaciones a que haya lugar. 

A todas luces el proceso electoral está saliendo mal. Millones de colombianos tienen serias dudas sobre la transparencia del mismo, sospechas que se acrecientan por cuenta de la oscura biografía del registrador Alexander Vega Rocha, un sujeto que se ha movido en las sucias aguas de la corrupción electoral desde los inicios de su vida profesional. 

No puede soslayarse el antecedente muchas veces repetido que involucra al doctor Andrés Guerra quien valientemente denunció ante la fiscalía y luego ante la opinión pública una multimillonaria solicitud de dinero hecha por Vega para efectos de salvar su curul en el senado cuando él, Guerra, aspiró en el año 2010. 

Cuando ocurrieron aquellos hechos, Vega se desempeñaba como “enviado” de quien fungía como presidente del Consejo Nacional Electoral Marco Emilio Hincapié. En palabras de Andrés Guerra, luego de la culminación de las elecciones en las que no le alcanzaron los votos para ser elegido, fue citado en una casa en las afueras de Bogotá. Vega llegó a la reunión y sin mayores rodeos le exigió $1200 millones de pesos para “conseguirle” los votos que le habían hecho falta. 

Para que las sospechas aumenten, hoy por hoy Hincapié es el abogado para asuntos electorales de la campaña de Gustavo Petro -a la que le aparecieron milagrosamente 400 mil votos- y su antiguo compinche, Alexander Vega, es el Registrador Nacional del Estado Civil. Que los lectores hagan las valoraciones y saquen sus propias conclusiones. 

El gobierno, a través del ministro Palacios, no ha enviado señales que generen tranquilidad. Se han limitado a hacer pronunciamientos ambiguos y débiles, buscando salir apresuradamente del brete. Lo cierto es que en poco más de dos meses se llevará a cabo la primera vuelta presidencial y las cartas están sobre la mesa: el registrador Vega se aferra, desoye los llamados para que renuncie. Es evidente. Un sujeto de su calaña, no va a apartarse del cargo del que seguramente está sacando un gran provecho, no propiamente profesional. Pretender la dimisión de ese funcionario es tan estrambótico como sugerirle a un pescador que se aleje de la ribera del río en plena subienda. 

Y el ministro Palacios, más que indignación despierta lástima por su ignorancia e incompetencia. Seguirá escudándose en que el papel del Ejecutivo en las elecciones se limita a garantizar el orden público, soslayando la magnitud de la crisis sin parangón en décadas recientes. ¿O será que en tiempos electorales la jefatura del Estado queda en manos del Registrador? 

Así las cosas, la única alternativa viable para asegurar un mínimo de transparencia en las elecciones venideras, es que los partidos y grupos políticos que se enfrentan al socialcomunista Gustavo Petro hagan un formidable esfuerzo para designar testigos en todas y cada una de las 112.900 mesas que serán instaladas a lo largo y ancho de la geografía. Así, por lo menos, podrán recaudar las evidencias para efectos de hacer las impugnaciones o reclamaciones a que segurísimamente habrá lugar. 

@IrreverentesCol

Publicado: marzo 24 de 2022