De las cosas más necesarias y convenientes en la política es contar con perfiles ejecutivos con alta formación y experiencia como el de Marelen Castillo. Su intachable hoja de vida y profundo conocimiento del sector educación son una garantía de excelencia y capacidad para transformar a la sociedad a través de la innovación. 

Claro está, nada se ha ganado todavía. La segunda vuelta está al rojo vivo y cualquier cosa puede pasar en la elección. Sin embargo, reconforta ver el posicionamiento de mujeres más que preparadas en las posiciones más importantes del Estado.

Ya en este Gobierno tuvimos avances significativos con funcionarias como María Paula Correa, Martha Lucía Ramírez, María Victoria Angulo, entre otras. La lista es larga y no me alcanzaría la extensión de la columna para reconocerlas a todas. La labor que han desempeñado es excepcional y cada vez se abren más puertas para que lleguen nuevas profesionales a asumir la batuta del Estado.

Por ejemplo, casi todos los candidatos presidenciales eligieron mujeres como fórmulas vicepresidenciales. La tendencia a vincular altas ejecutivas provenientes del sector privado se marca cada vez más y supera las diferencias programáticas entre las distintas administraciones. La presencia femenina en el gabinete hace rato dejó de ser un requisito de la ley de cuotas para convertirse en una imperiosa necesidad de todos los Presidentes.

Y el caso de Marelen no es la excepción. Toda su vida la dedicó a la academia y ahora tiene la oportunidad de servirle al País. Como directiva de planteles de educación superior no solamente tuvo a su cargo la responsabilidad de ejecutar presupuestos y supervisar el cumplimiento de objetivos, sino también garantizar cobertura educativa para miles de jóvenes que confiaron en el proyecto académico que lideraba.

El Estado requiere personal capacitado que sepa lo que hace, tenga experiencia y no llegue a improvisar. Si Rodolfo gana la Presidencia, como esperamos que suceda, muy seguramente Marelen asuma el mando del Ministerio de Educación y sinceramente sería una gran noticia para el sector, el cual, valga decirlo todavía tiene muchos retos por delante.

En efecto, si bien durante el Gobierno Duque se logró el aumento presupuestal más alto en la historia, los problemas en la ejecución del FFIE persisten, la conectividad digital de las escuelas rurales es baja, la tensión con Fecode es permanente y la calidad en la prestación del servicio nada que mejora. Colombia sigue teniendo los peores indicadores en las pruebas internacionales.

Para mejorar lo anterior, no es necesario hacer un borrón y cuenta nueva. Lo que funciona, que siga intacto y lo que haya que mejorar, que se corrija. Lo importante, es que haya una Vicepresidente que no sea de adorno y que, por el contrario, asuma con propiedad las funciones ministeriales para mejorar la educación de las nuevas generaciones de colombianos. 

@Tatacabello

Publicado: junio 10 de 2022