Todas las profesiones tienen su encanto. Los arquitectos estudiaron esa profesión buscando aplicar su creatividad en ese campo, los ingenieros gustan de resolver problemas y usar su ingenio para eso, los contadores gustan de los números y de ver todo muy bien organizado, los médicos gustan de ayudar a la gente, los abogados quieren que a todos se nos respeten nuestros derechos y así vemos que cada una de las profesiones tiene su razón de ser y los profesionales que aman sus profesiones logran realizarse desempeñándolas.

Lastimosamente no todo es un jardín de rosas. Vemos médicos que no tienen inconveniente en robarse la plata de clínicas y que su ambición los lleva a poner en riesgo las vidas de los necesitados en lugar de ayudarles. Vemos abogados que prefieren llenarse los bolsillos de plata tergiversando las leyes para violar los derechos de las víctimas y procurar que sus defendidos escapen impunes. Vemos periodistas escondiendo los hechos en lugar de informar la verdad e imponer una opinión como si fueran hechos reales y logran así manipular a la audiencia.

Como un ejemplo de lo que menciono recordemos el caso del faro moral Mockus, quien con triquiñuelas logró meter al congreso a varios que no tendrían curul por no haber obtenido ellos los votos necesarios. Recapitulemos: Mockus se inscribe en la lista del partido verde (sí, el de la consulta anticorrupción) a pesar de tener una inhabilidad por haber firmado contratos con el estado en un periodo en el que constitucionalmente no podía hacerlo. Mockus obtiene una gran cantidad de votos que le sirven para obtener curul y además “arrastrar” a otros candidatos. Obtienen así los verdes (sí, los mismos de la consulta anticorrupción) varias curules con la inhabilitada candidatura de Mockus. Triquiñuela que finalmente saca a Mockus del congreso, pero sus “arrastrados” quedaron allí, saboreando el fruto de unos votos que no eran de ellos. Unos ciudadanos, armados cada uno con una cuenta de Twitter, deciden que van a denunciar desde esas cuentas las cosas que ven que los medios tradicionales de comunicación no informan y entonces se convierten en objetivo militar de muchos periodistas que han sido laxos en informar lo que estos tuiteros denuncian.

Entonces utilizando el poder de tener micrófonos o cámaras que les dan una gran audiencia, unos periodistas prefieren hablar de un puñado de personas que usan redes sociales antes de profundizar en los detalles de eventos como lo relatado del fundido faro moral. Hablan maravillas de él. Hacen preguntas en sus emisoras para que sus oyentes opinen si Mockus debe perder la curul o conservarla, como si así se pudiera borrar la triquiñuela.

Periodistas que estaban acostumbrados a hablar sin ser cuestionados encuentran ahora quienes opinen distinto a ellos y digan en voz alta cosas que ellos no quieren oír. Entonces moldean la realidad y acuñan el término “bodeguita uribista” buscando silenciar las opiniones de estos ciudadanos y con eso colocan un blanco sobre cada una de las personas que publicaron en una cuenta de Twitter lo que ellos no fueron capaces (¿no quisieron?) de publicar en los grandes medios de comunicación en los que trabajan. Y continúan estos periodistas. Otros escriben sobre la importante noticia de que existe un grupo de personas con cuentas en redes sociales que se reunieron a conocerse y los estigmatizan por eso. Estos periodistas, queriéndolo o no, alimentan con sus escritos a muchos que sí, muy bien organizados, orquestan una campaña contra quienes primero trataron de manifestar sus opiniones.

Hoy se habla de la “bodega uribista”. Se han publicado en medios físicos y virtuales notas desenmascarando lo que no estaba enmascarado pues son personas que con su nombre propio y su foto tienen sus cuentas en Twitter. En radio, televisión y TV Digital también han hablado de la “bodega uribista”. Es algo que es difícil dudar no esté coordinado. Periodistas que se deleitan en atacar a quienes decidieron en algún momento opinar contra el proceso de paz de Santos con las FARC. Periodistas que dan micrófono abierto a un lado mientras dan palo al otro lado. ¿Una bodega de periodistas?

@ghitis

Publicado: mayo 11 de 2020