Análisis de Camilo Rubiano Becerra

“Me acabo de enterar”, fue la primera frase del presidente Santos, al reconocer que ingresaron $400.000 dólares de Odebrecht a su campaña del año 2010.

El Cardenal Pedro Rubiano, en medio de los escándalos de los dineros del narcotráfico que ingresaron a la campaña de Ernesto Samper en la campaña de 1994, acertó con una frase diciéndole a Samper, que se le había metido un elefante blanco y que era imposible que no lo hubiese visto. Casi 23 años después, esa frase  sigue vigente.

Este elefante recargado, tiene un agravante, ya que confirma cómo el presidente Santos ha cometido cuanta ilegalidad se le ocurra, para llegar a donde está hoy. La relación Santos-Odebrecth cada vez es más clara, no solo lo financiaron en el 2014 a través del señor Otto Bula, sino que en el 2010 le entregaron unos recursos muy cuantiosos para pagar sus afiches.

La confesión del señor Roberto Prieto es clara, la campaña de Santos en el 2010 infringió la ley al recibir recursos de una persona jurídica extranjera y adicionalmente, pudo haber infringido el tope permitido para una campaña presidencial. Pero lo más curioso es que sin sonrojarse, el gerente de ese entonces dice que hubo una irregularidad, pero que el presidente no supo nada. Cabe señalar, que el director de La Agencia Nacional de Infraestructura, Luis Fernando Andrade, declaró que el señor Prieto en varias ocasiones presionó por la adición del tramo Ocaña-Gamarra, que costó 900.000 millones de pesos y que benefició el puerto de la familia Parody.

Al mismo tiempo, salió a la luz una carta de Rodrigo Jaramillo, uno de los propietarios de Interbolsa, en la que dice que el mismo Roberto Prieto los buscó para que ayudaran al candidato Santos con unos recursos para cubrir unas deudas que tenía la campaña, a lo que Interbolsa colaboró con 150.000 dólares. Con razón, la actuación del gobierno fue tan poco diligente en los días que estalló el escándalo de la otrora comisionista de bolsa más grande del país.

Esta situación es la consecuencia de un gobierno corrupto, que permitió que la cuenta asumida por los colombianos por concepto de este detestable rubro, pasara de 11 billones en el 2011 a 23 billones en el 2016. El hecho de querer satisfacer unas vanidades personales al costo que sea, tiene al país en una situación bastante preocupante. 

El elefante llegó recargado y con muchos más problemas, ya que quien compra la presidencia, termina vendiendo la patria.

Ante esto, el país tiene que levantar su voz de protesta este 1 de abril. Existen más de 8.000 razones para exigirle a este gobierno corrupto que asuma sus responsabilidades y en ese mismo sentido ir construyendo el camino para el 2018, con líderes nuevos, comprometidos con el cambio que merece el país.

@camilorubainobe

Publicado: marzo 20 de 2017