Normalmente los presidentes nuevos empiezan con unas mayorías en el congreso que le permiten impulsar y sacar adelante los proyectos fundamentales para desarrollar el programa de gobierno.

Petro no será la excepción. El ‘Pacto Histórico’, que es una amalgama de colectividades de extrema izquierda entre las que se encuentran el Partido Comunista, la UP, el MAIS, el Polo Democrático, la Unidad Democrática y Colombia Humana entre otros, será mayoritario razón por la que durante el primer periodo de sesiones ordinarias tendrá la presidencia tanto del Senado como de la Cámara de Representantes. Eso facilitará la aprobación del paquete de proyectos con los que llegará el petrismo.

Es preocupante el talante de la bancada de la Colombia Humana, donde el grueso de sus integrantes llegan con sed de venganza. Se trata de personas como Gustavo Bolívar que entienden la política como un mecanismo para ajustar cuentas, para perseguir, para atosigar a sus opositores.

Otros partidos, como el Liberal, La U y el Conservador se entregaron al próximo presidente. Su esperanza: mantener algunas de sus cuotas burocráticas. Lo de los conservadores es lamentable: un partido cuyas bases ideológicas son absolutamente distintas de las de Petro, no puede estar en la misma orilla de un gobierno socialcomunista como el que se posesionará el próximo 7 de agosto. 

Es evidente que los dirigentes de los partidos tradicionales están a la expectativa. Mirando qué migaja de poder les tire la Casa de Nariño. A lo mejor, se quedan con los crespos hechos. Conociendo el temperamento brutal de Gustavo Petro, no es descabellado pensar que él, en vez de incluir a los tradicionales en la nómina oficial, se vaya por el camino de la persecución y el chantaje judicial. Gracias las pesquisas del polémico Iván Velásquez en la investigación contra la corrupción, Petro tendrá una formidable colección de evidencias con las que podrá extorsionar a buena parte de la clase política colombiana: los que no le marchen, terminarán judicializados. 

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Con Roy Barreras en la presidencia del Senado, Petro tendrá asegurada la aprobación del grueso de su agenda legislativa. Hay quienes aseguran que Barreras es un político hábil; en realidad, se trata de un tunante. Es un sujeto sin principio moral alguno, capaz de lo que sea en aras de alagar a su señor de turno. Hace 20 años era Uribe, después fueron Santos y las Farc. Ahora es Petro y mañana cualquier otra cosa. 

Desgraciadamente no habrá una oposición sólida en el Congreso capaz de atajar las arbitrariedades de Barreras quien ha dado a entender que no descartará volver a implementar una suerte de Fast Track para sacar adelante los proyectos de Petro. 

El Centro Democrático llegó a este nuevo Congreso en unas circunstancias muy difíciles. Dejó de ser el partido de gobierno y perdió su condición mayoritaria. Su bancada en Senado y Cámara es marginal, sin grandes figuras, con muy contadas excepciones.

Miguel Uribe Turbay, senador novato, tiene todos los méritos para convertirse en el gran jefe de la oposición en Colombia. Como concejal de Bogotá, Uribe enfrentó con ardentía y sin temblores a Petro durante el paso de ese exterrorista por la alcaldía de la capital colombiana. 

El presidente Uribe tiene su confianza puesta en Uribe Turbay un joven dirigente que obtuvo la votación más alta del CD y una de las principales del país. De su desempeño en el Congreso y de la contundencia con que adelante la oposición al régimen neocomunista dependerá que en 4 años Uribe Turbay sea el encargado de liderar la recuperación del poder.

@IrreverentesCol

Publicado: julio 21 de 2022