Tras los hijos de Uribe

No es la primera vez que la opinión pública recibe noticias que pretenden enlodar el nombre de los hijos del expresidente Uribe, Tomás y Jerónimo, que desde que estaban en la universidad han liderado proyectos de emprendimiento empresarial.

Hace algunos meses, por cuenta de una filtración periodística, se supo que la Fiscalía General de la Nación, liderada por los enemigos políticos del expresidente Uribe, Eduardo Montealegre Lynett y Jorge Fernando Perdomo, están intentando vincular a los empresarios Tomás y Jerónimo Uribe en los procesos penales que se adelantan contra James Arias, conocido como el “zar de la chatarra”.

Y en ese montaje que se pretende impulsar contra los hermanos Uribe, hay un elemento en extremo preocupante: el interés de la Casa de Nariño por ensuciar el nombre de los hijos del expresidente y principal líder de la oposición, sembrando dudas sobre su proceder empresarial.

El zar Anticorrupción

Camilo Enciso, abogado de la universidad del Rosario, enemigo declarado del uribismo, al que durante la campaña de 2014 maltrató en las redes sociales utilizando adjetivos de alto calibre, fue nombrado en octubre de 2014 por el presidente Juan Manuel Santos como “Secretario de transparencia de la Presidencia de la República”, entidad que tiene como objeto misional combatir la corrupción en “las entidades de la administración pública”, tal y como lo ordena el decreto 1649 de 2014.

Eso quiere decir que dicha secretaría, no tiene fundamento legal ni normativo alguno para investigar empresas privadas. De hecho, la única función que tiene, respecto de las empresas de particulares, es la de “definir y promover acciones estratégicas entre el sector público y el sector privado para la lucha contra la corrupción”.

No se entiende entonces porqué el secretario de transparencia, valiéndose del poder de su cargo, esté inmiscuyéndose en prácticas turbias, impulsando un montaje contra Tomás y Jerónimo Uribe Moreno, montaje que ha sido oportunamente denunciado por el expresidente y sus propios hijos. No es una coincidencia que en la secretaría de transparencia, que está ubicada en la Casa de Nariño, trabaje como asesora de Enciso la señora Carolina Perdomo, prima del vicefiscal Perdomo.

Camilo Enciso, perseguidor del uribismo, fue premiado con la Secretaría de Transparencia

Tras los hermanos Uribe

Una fuente cercana a la investigación que se adelanta contra James Arias, le comentó aLOS IRREVERENTES, que en la fiscalía hay una carrera desesperada, desde el vicefiscal Perdomo para abajo, por entregar las cabezas de los hijos del expresidente Uribe al nuevo Fiscal General de la Nación.
En diálogo con LOS IRREVERENTES, don Tomás Uribe Moreno ratificó lo que ha venido diciendo de tiempo atrás, haciendo énfasis en la transparencia y honestidad de todas las transacciones de su empresa. “Entre los años 2005 y 2011, del total de las transacciones de Ecoeficiencia, únicamente el 2% de las mismas corresponden a negocios que hayamos hecho con el señor James Arias”.

Pero, ¿quién es James Arias? Hasta antes de su captura en diciembre de 2015, en el mundo del comercio de la chatarra, era reconocido como el más exitoso empresario de ese gremio al que ingresó en 1992, a través de su empresa C.I. Metal Comercio, compañía que 20 años después llegó a registrar activos cercanos a los 80 mil millones de pesos.

Las autoridades pusieron sus ojos sobre el empresario que en su momento llegó a controlar el 60% del mercado de la chatarra en Colombia, cuando se supo que estaba inmerso en devoluciones ficticias e ilegales del IVA.

Resulta sospechoso que, de acuerdo con un estudio de la universidad Externado de Colombia, el presidente santos, con tantos problemas que tiene Colombia, le haya dedicado buena parte de sus intervenciones, precisamente, al caso del “zar de la chatarra”. En efecto, de 52 noticias relacionadas con hechos de corrupción que han merecido mención por parte del presidente, 18 de ellas han sido del caso de James Arias, lo cual alimenta las sospechas muy bien fundadas sobre le interés del Ejecutivo en que la justicia, de manera irregular, proceda penalmente contra los hermanos Uribe Moreno.

Principio de oportunidad cuestionable

Hace pocos días, surgió la noticia de que la Fiscalía General de la Nación perfeccionó un principio de oportunidad con James Arias. En ese acuerdo, Arias se compromete a confesar delitos y delatar personas a cambio de una rebaja en la pena.

Lo curioso es que desde comienzos de este año, tanto el expresidente Uribe como Tomás y Jerónimo denunciaron que sobre Arias existían presiones indebidas en el interior de la Fiscalía General de la Nación para que éste rindiera un falso testimonio enfocado en perjudicar a los Uribe.

La denuncia del expresidente y sus hijos resultó ser absolutamente cierta: Arias llegó a un acuerdo en la fiscalía y, de acuerdo con algunas versiones de prensa, una de las cosas que hará será hablar de “negocios poco transparentes” entre él y la empresa de los hermanos Uribe Moreno.

Le quedó fácil al gobierno alcanzar su propósito de enlodar a los hijos de Álvaro Uribe, minutos antes de que empiece la campaña para la refrendación de los acuerdos de La Habana. A través de la Fiscalía, utilizaron a un hombre que se enfrenta a más de 25 años de cárcel y le pusieron al frente un libreto que contiene una historia ficticia contra Tomás y Jerónimo Uribe. El negocio fue sencillo: si Arias aceptaba memorizar y repetir el libreto, automáticamente su pena se reducirá a 10 años, lo que significa que no más de 3 estará de vuelta en su casa, disfrutando de los miles de millones de pesos que le robó al Estado colombiano. El tiquete para esa libertad tuvo un precio: involucrar mentirosamente a Tomás y Jerónimo Uribe Moreno en prácticas ilegales.

@IrreverentesCol

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