Terroristas (r)

Así la Unión Europea asegure que las Farc han dejado de ser terroristas, para el pueblo colombiano ello seguirán siéndolo.

Ha trascendido que el consejo europeo, del que hacen parte los ministros de relaciones exteriores de los Estados miembro de la Unión Europea, retiró a las Farc de la lista de organizaciones terroristas de la UE, hecho que ha despertado emoción desbordada en algunos sectores, particularmente en la desprestigiada administración de Juan Manuel Santos.

Pero aquello no es tan bueno como quiere hacerlo creer el gobierno. Así la Unión Europea deje de considerar a Timochenko y sus secuaces como miembros de un grupo terrorista, aquello, en la práctica, no significa gran cosa, mientras haya otros Estados ofreciendo recompensas por sus cabezas, como en efecto seguirá sucediendo.

Para los Estados Unidos, las Farc han sido una organización terrorista  desde el mismo instante en que aquel país incorporó, en octubre de 1997, la denominada lista de organizaciones terroristas internacionales. En virtud de la misma, la cúpula de esa estructura delincuencial está solicitada en extradición para que responda por diversos crímenes tales como: secuestro y homicidio de ciudadanos estadounidenses, tráfico de estupefacientes, lavado de dinero, conspiración para tráfico de armas y terrorismo.

El otrora crítico de Juan Manuel Santos y hoy alto comisionado para la paz, Rodrigo Rivera celebra con desbordado y sospechoso entusiasmo que las Farc salgan de la lista de terroristas de la Unión Europea, decisión en la que él jugó un papel de primer orden, cuando se desempeñaba como embajador de Colombia ante ese organismo. Pero olvida el doctor Rivera Salazar hechos que son insoslayables: las Farc cometieron crímenes que no son indultables ni amnistiables contra ciudadanos europeos. Ejemplo de ello, el secuestro en 2005 del español Carlos Ayala Saavedra, plagiado por una cuadrilla de las Farc que delinquía en Norte de Santander, o el del periodista francés Roméo Langlois, por no ahondar en las miles de toneladas de cocaína con que las Farc inundaron a Europa, continente en el que, además, tranzaron miles de armas con las que asesinaron durante décadas al pueblo colombiano.

No se es o se deja de ser terrorista por medio de un decreto. Esa condición se “gana” a través de los hechos y las Farc, como un todo, son una peligrosa banda terrorista, comandada por los peores sanguinarios que haya registrado la historia de Colombia.

Mientras esos bandidos continúen impunes y burlándose de sus víctimas, no pueden esperar tratamientos benévolos de los colombianos. Ante los merecidos insultos e increpaciones de que serán objeto, no podrán alegar que se les está vulnerando su buen nombre, porque un forajido que violó buena parte de los crímenes listados en el código penal no tiene reputación que defender hasta que no quede a paz y salvo con la sociedad, es decir hasta que no purgue la pena que en el nombre de la República le sea impuesta por los jueces.

Se equivocan las naciones de Europa si creen que al retirar a la banda criminal Farc de la lista de grupos terroristas, los colombianos olvidarán los delitos cometidos por esa estructura criminal.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 13 de 2017

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