Y pasó lo que todo el mundo veía venir desde hace cinco años: que el polémico ciclista británico Chris Froome resultó un fraude y que es muy posible que siempre haya corrido dopado, como oficialmente quedó demostrado con él en la última Vuelta a España. Igual que Juna Manuel Santos cuya droga fue la mermelada, con esta “triunfo” su gobierno.

De acuerdo con la Unión Ciclística Internacional (UCI), el nacido en Kenia y nacionalizado en la Gran Bretaña dio positivo con el broncodilatador salbutamol en una de las etapas de la pasada ronda ibérica, de la que él fue el ganador de la calificación general.

Como era de esperarse, Froome y su equipo, el Sky, salieron con el cuento chimbo de que el cuatro veces campeón del Tour de Francia había consumido dicho medicamento por sus problemas con el asma. Igual que el cuento chimbo del nobel de paz, mintiéndole al país y al mundo.

Desde que en 2013 ganó su primer Tour de Francia, Froome siempre despertó sospechas. El único pedalista que escasamente pudo soportar las extrañas aceleraciones en la montaña del jefe de filas del Sky fue nuestro campeón Nairo Quintana.

En ese 2013, en la subida al mítico Mont Ventoux, sucedió algo fuera de lo común. Durante por lo menos 10 kilómetros Froome y Quintana se hicieron compañía en la punta y destrozaron a todos sus rivales.

A falta de poco más de un kilómetro para la meta, el británico arrasó con el colombiano con sus anormales arranques y venció en la etapa. El ídolo de Cómbita cruzó la raya prácticamente desmayado por el brutal esfuerzo y por la pela que le propinó Froome. ¿parecido a las ultimas lecciones presidenciales?

En 2015 Froome y Quintana se volvieron a encontrar en la “Grande Boucle”. En la etapa 10, con llegada en Pierre Saint-Martin, el europeo –que ese día parecía dopado– regó a todos sus rivales a falta de cinco kilómetros para la meta. Estaba tan sobrado que dio la impresión de que le bajó a su pedaleo para no ser tan evidente en su delito.

Tras la décima etapa “claramente, Froome, (Richie) Porte y el Sky están muy fuertes. ¿Demasiado fuertes para estar limpios? No me preguntéis, no tengo ninguna pista”, escribió en su cuenta de Twitter una “autoridad mundial” en temas de dopaje: el estadounidense Lance Armstrong, el mayor fraude de la historia del deporte mundial y siete veces ganador del Tour de Francia gracias a sus “hazañas” con las drogas ilícitas.

En 2016 y 2017 hubo más de lo mismo. Froome se separaba de sus rivales cuando lo necesitaba. De resto disimulaba. Se hacía el mortal y a veces flaqueaba para aparentar supuestas crisis. Pero, desde luego, esas crisis nunca pusieron en riesgo sus camisetas amarillas de líder.

Ahora bien, se preguntará el lector: ¿cómo hizo Froome para pasar de agache durante tanto tiempo? Su historia deportiva se asemeja mucho a la de Armstrong. Ambos fueron “dioses” con la complicidad de altos directivos de la UCI y también de los organizadores de las grandes carreras del mundo.

Pero centrémonos solo en el caso de Froome. Este personaje fue intocable –hasta el miércoles pasado– porque durante un bien tiempo la UCI fue manejada por un paisano suyo, el británico Brian Cookson, quien, por fortuna para el deporte mundial, en septiembre pasado fue sacado de la presidencia de la máxima rectora del ciclismo mundial. ¿les suena negocios de petróleo con Noruega o vender el medio ambiente a los árabes?

Es posible que el nuevo mandamás de la UCI, el francés David Lappartient, hubiera dado el visto bueno de empezar a desenmascarar a Froome.

Es que las cosas de este “deportista”, nacido en Nairobi hace 32 años, nunca fueron normales. Aparte de sus famosas aceleraciones en la montaña, este caballero pasó en un par de años de ser un modesto contrarrelojero en terreno plano a un experto mundial.

Adicionalmente, sus métodos de entrenamiento han generado muchas dudas entre los expertos como que, prácticamente, sus entrenadores lo encierran en un laboratorio. Mejor dicho, han hecho de él una máquina siendo un mortal. Es más, para tratar de explicar la superioridad de Froome no faltó quien dijera –en chiste y también en serio– que su bicicleta tenía un motor escondido quién sabe dónde. ¿circunscirpciones electorales por tutela?

Froome entonces se suma desde el miércoles a la lista de la vergüenza de los grandes deportistas de la historia que ganaron, pero a punta de pastillas, inyecciones y transfusiones de sangre. Nombres como los de Armstrong, Marco Pantani, Jan Ulrich, Bjarne Riis y Floyd Landis combinan de ahora en adelante muy bien en el ciclismo con el de Froome.

Muchos han dicho en las últimas horas que los colombianos Nairo Quintana y Rigoberto Urán merecen ser declarados como vencedores de tres de los cuatro Tours de Francia que ganó Froome.

Para mi gusto, es la misma cosa. No hay cosa más triste que recibir un título meses o años después de terminada la competencia porque el ganador se dopó. En la retina de todo el mundo el vencedor de las vueltas de Francia de 2013, 2015, 2016 y 2017 fue Froome. Lo anterior, sin embargo, no obsta para que sea despojado de

esos títulos y procesado por hacer trampa en el deporte.

En conclusión FROOME ganó dopado, engañando, Santos enmermelado, mintiendo, es decir SANTOS GANÓ A LO FROOME.

@CancinoAbog

Publicado: diciembre 16 de 2017