Cuando la humanidad y el país libraban su mayor batalla contra la muerte, representada en la pandemia, la Corte Constitucional abre la puerta para que la gente acuda a la eutanasia como medio para solucionar problemas. Increíble.

Hay temas en los cuales nunca nos pondremos de acuerdo por lo que representan para la vida de la gente (sociedad), especialmente cuando se trata de debates donde está de por medio la religión y la política. La eutanasia, el aborto, la pena de muerte, la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo, el matrimonio no convencional, la legalización de sustancias psicoactivas… sí que son temas vidriosos, complejos de debatir y comprender, porque siempre se fusionan derechos individuales y constitucionales que le asisten a las partes.

Para los cristiano-católicos la vida es la esencia de nuestra Fe. Dios se hizo hombre para redimirnos del pecado y la muerte. Esa doctrina religiosa que esta tallada en las Sagradas Escrituras es inmodificable para los bautizados; es nuestro deber obrar de acuerdo con las enseñanzas, no interpretarlas de acuerdo con nuestra solitaria opinión, ni menos archivarlas cuando se trata de debates como el que nos ocupa.

Esta profesión de Fe no implica que el Estado tenga que ajustarse a mis creencias religiosas, tampoco es una patente para que no tutele mis derechos así se distancien de los derechos que también le asisten a los otros ciudadanos que no profesan mi Fe. Jurídicamente entiendo el derecho que le asiste a un ser humano que en estado de agonía y en medio de una enfermedad terminal, y en uso de sus facultades mentales, pueda acudir a que el Estado le brinde todas las herramientas posibles para que medicamente le dé fin a su vida. Comprensible.

Lo que no se puede estar de acuerdo es que la Corte Constitucional vulnere sistemáticamente para lo cual fue creada: proteger nuestra Constitución Política. El preámbulo de la Constitución habla claramente de “asegurar a sus integrantes la vida (…)” dentro de un marco democrático y participativo… Y su articulo 1 y 2, le da la estatura de principio fundamental a la dignidad humana, y la protección de la vida. Entonces, eso quién lo protege.

Permitir legalmente que cualquier persona que no reúna las condiciones de agonía, sufrimiento, estado terminal, pueda acceder a la eutanasia, es abrir una caja de pandora incontrolable donde la cultura del descarte, del facilismo y de la muerte triunfa por encima de otros principios y valores que han sido forjados por nuestros antepasados.

La Corte Constitucional esta desechando al minusválido, al débil, al indefenso, al olvidado… al inducirlo a suicidio asistido disfrazado de eutanasia. Mala cosa. Estos temas que dividen estruendosamente a la sociedad colombiana deben ser debatidos públicamente en los escenarios creados para ello como lo es el Congreso de la República donde está la democracia representativa.

Es increíble e inconstitucional que la Corte Constitucional siga asumiendo funciones y tome decisiones legislativas que le corresponden al Congreso de la República. No se puede seguir permitiendo que el gobierno de los jueces siga fundiendo bases que deteriora nuestro sistema democrático y constitucional.

@LaureanoTirado

Publicado: agosto 3 de 2021