La reducción del valor del Soat en un 50% puede terminar quebrando la salud. Algo que pareciera intentar el Gobierno para justificar la reforma del sistema. Y que se suma a la incertidumbre sobre el aumento de la UPC para 2023 que tendrá que definir la Ministra de Salud de manera discresional.

El panorama con el Soat es bastante claro. De 17.6 millones de vehículos que transitan en el País, 8.3 millones no tienen póliza, lo cual equivale a una evasión del 47%. En el caso de las motos, que son 10.5 millones, esa cifra asciende al 60.2%, dado que 6.4 millones no adquieren el seguro.

Una realidad que no es menor, dado que de cada 100 siniestros viales, 87 involucran motociclistas. En otras palabras, las motos son las que más

Para combatir esta evasión el Gobierno anunció que rebajará en un 50% el valor del Soat a partir del 1 de diciembre para las motos de hasta 200cc, taxis, microbuses urbanos, microbuses de servicio público urbano y microbuses de servicio público intermunicipal. La idea es que, al ser mas accequible, las personas adquieran la póliza.

Sin embargo, de esta medida se derivan dos potenciales problemas. El primero, es que los propietarios de vehículos no tendrán que asumir nuevas sanciones si no adquieren el seguro, lo cual es una apuesta arriesgada, dado que si con las multas existentes los niveles de evasión son tan altos, ninguna motivación tienen las personas para comprar la póliza al nuevo precio.

Es decir, el sistema queda sujeto al riesgo moral de que los dueños de los carros y motos adquieran el Soat porque es más barato y no porque afronten una sanción más severa. Algo que puede o no llegar a darse.

El segundo, es una potencial desfinanciación del sistema de salud, dado que el 45% de los recursos recaudados por el Soat se destinan al Adres para la atención de accidentes de tránsito de vehículos fantasmas y las prestaciones derivdas de eventos terroristas, catástrofes, entre otros.

En este contexto, se estima que la reducción del 50% del valor del Soat implicará que el Adres dejará de recibir $2 billones, lo cual, en teoría, será compensado por una adición presupuestal que se tramitará el próximo año con los recursos que recaude la reforma tributaria.

No obstante, es la hora en que el Gobierno no ha dicho en qué se va a gasta la plata de la reforma. Durante el trámite del proyecto nunca hubo claridad en este tema y se desconoce si el recaudo alcanzará para tantos compromisos: subsidios, pago de la deuda que ha aumentado en $71.8 billones a raíz de la devaluación y, ahora, compensar la reducción del Soat.

Por eso, el gran riesgo con este anuncio es que la crisis de la salud se acentúe. Recordemos que durante la discusión del Presupuesto de 2023 la Ministra de Salud solicitó reducir los recursos adicionales del sistema de $8.1 billones, que pidió el Gobierno Duque, a $3.8 billones. Y si a esto se suman $2 billones por menor recaudo del Soat, las EPS afrontarán una presión financiera que pondrá en jaque su operación y justificará a mediano plazo su eliminación que tanto añora la administración Petro.

@LuisFerCruz12

Publicado: noviembre 25 de 2022