La fascinación por las obras públicas está en mi ADN y en mi formación como arquitecto. Si algún legado se debe dejar a las futuras generaciones amen de la educación son las infraestructuras: hospitales, colegios, carreteras, parques, viviendas.

Los gobiernos pasan, los líderes desaparecen, pero las obras públicas quedan.

Como no recordar las administraciones que hacen parte del exclusivo grupo a los que he llamado “Los últimos buenos alcaldes”: Hans Gerdts Martínez por ejemplo y el puñado de obras públicas que dejo en tan corto tiempo: puentes, vías, intervención del espacio público, ampliación y andenización de la avenida San Martin. 

Como olvidar la rápida ejecución del puente Román en tiempo record de tres meses.

Eran otros tiempos, la ciudad tenía una especie de selección, cuyo único propósito era el desarrollo de la ciudad: Juan C. Arango en la Alcaldía, Álvaro De Zubiria en la gobernación, Roberto De la Vega en Edurbe, en la Corporación Nacional de Turismo Nicolás del Castillo, y Ray Angulo Pizarro, que contaron con el apoyo irrestricto del gobierno de Misael Pastrana que dejo listo el estudio de Arthur D Little (1973) para Barú, que el sucesivo gobierno de Alfonso López descarto sin explicación alguna.

Cuánto daño hizo esa medida, hoy 50 años después Barú fuera otra cosa, un gran emporio, y las comunidades se hubiesen desarrollado.

A esta selección se les unía una gallada de buenos contratistas ingenieros civiles y arquitectos como Alberto Samudio Trallero, quienes hicieron las primeras restauraciones de nuestro patrimonio arquitectónico militar y doméstico, mucho antes que llegara el boom cachaco a dictar cátedra. Y por supuesto en nuestra clase política no existía el repugnante apetito por el enriquecimiento a costa de las arcas del municipio.

Pero hablo de obras públicas por la alegría que me produce la ejecución de la APP corredor de carga Cartagena-Barranquilla de Autopista del Caribe, con muchos kilómetros de segundas doble calzada, varios kilómetros de variantes, varias intersecciones a niveles, mantenimiento de muchísimos kilómetros de todo el trayecto vial. 

El proyecto inicia en Cruz del Viso, sigue a Gambote, llega a Arjona, con intercesión en este punto a niveles, termina el tramo que falta de doble calzada en la variante Mamonal, y entra a Cartagena, hace una glorieta en Ternera intersección con la vía que va al colegio Biffi, hace dos retornos en los barrios el Recreo y Ternera, mejorando la movilidad en la Ave. Pedro de Heredia. Completa la doble calzada Bayunca-Clemencia-Santa Catalina-Luruaco-Sabanalarga-Campeche-Baranoa-Barranquilla, con variantes hacia el occidente de los dos departamentos para conectar su ruralidad, mejorando la conectividad, la seguridad vial y reduciendo notablemente el tiempo de recorrido.

@GabrielTorices

Publicado: noviembre 25 de 2022