No se trata de unos jóvenes insatisfechos y sin oportunidades que, al no tener nada que perder, resolvieron irse a las calles a montar barricadas para expresar, a través de las vías de hecho, su frustración.

Tampoco son sufridos jovencitos a los que la policía les está sacando los ojos.

Nada de eso. Se trata de delincuentes de la más alta peligrosidad que reciben pagos y ordenes superiores para bloquear las vías del país, saquear propiedades privadas, atentar contra miembros de la Fuerza Pública y, como sucedió recientemente, decapitar transeúntes.

El brutal senador del petrismo, Gustavo Bolívar, ha sido el encargado de conseguir fondos por encima de la mesa, para financiar a los delincuentes que él mismo ha llamado -trayendo terminologías adoptadas por el Foro de Sao Pulo y el Grupo de Puebla– “La Primera Línea”.

En Chile, durante las jornadas violentas que se registraron en el año 2019, los vándalos también fueron etiquetados bajo esa misma denominación.

Las autoridades judiciales y de inteligencia están en mora de decirle al país la verdad sobre esa banda criminal. Interrogantes que deben ser absueltos: ¿De dónde sale la totalidad del dinero para que esos terroristas puedan operar? ¿Además de Gustavo Bolívar quién más comanda y ordena las operaciones criminales de esa estructura? ¿Las organizaciones dedicadas al narcotráfico aportan recursos para la “Primera Línea” criolla?

Respecto del papel de Bolívar, que funge como cerebro y director financiero de esa banda, Colombia continúa esperando que la corte suprema -célula judicial invadida por la corrupción- tome cartas en el asunto. ¿O los magistrados van a esperar que los terroristas asesinen al presidente de la República para cumplir con su deber?

El propio Bolívar ha dicho que él es capaz de hacer “más daño” que toda la guerrilla. Por algo lo dirá. Hasta ahora, ha demostrado que con su banda terrorista ha podido paralizar las carreteras de Colombia durante casi dos meses, cosa que las Farc jamás pudieron hacer.

En ese aspecto, con dolor y frustración, hay que decir que al gobierno le ha faltado carácter, verticalidad y mano firme para enfrentar y reducir a esa banda delincuencial.

Ojalá que el presidente Duque haya quedado perfectamente notificado de los alcances de sus enemigos que en días pasados encendieron a balazos el helicóptero en el que se desplazaba. Y, curiosamente, pocos minutos después de que se perpetuara el ataque, gamines al servicio del petrismo se dieron a la tarea de difundir la teoría de que aquel había sido un auto atentado.

El pueblo le implora al primer mandatario que se cumpla con su deber constitucional y que ejerza como comandante supremo de las Fuerzas Armadas. La Primera Línea debe ser el objetivo de las Fuerzas del orden.

De no hacer nada frente a esa banda criminal, los actos de ferocidad y barbarie de la Primera Línea seguirán presentándose en todo el país, y la defenestración del pobre motociclista de Bogotá será la primera de muchísimas más. Esos delincuentes están envalentonados porque gozan del apoyo irrestricto de Petro y los suyos, pero también porque no ven una acción contundente por parte del Estado.

@IrreverentesCol

Publicado: junio 28 de 2021