Análisis de Camilo Rubiano

Durante lustros, la ganadería ha sido una de las actividades más importantes del país. A través de los años,  este sector le ha aportado progreso y desarrollo a los distintos territorios del país. El más reciente censo ganadero, calcula que el número de animales que se asientan en Colombia está cercano a las 23.5 millones de cabezas. El 68% de las reses, se ubican en Antioquia, Córdoba, Santander, Cundinamarca, Casanare, Meta y Cesar.

Este sector le aporta el 2.3% al PIB nacional y en el PIB agropecuario la ganadería pesa un 24.3%. Pese a la importancia del sector, el gobierno del presidente Santos, no le ha prestado mayor importancia a la ganadería colombiana. La animadversión de este gobierno por este sector, le ha generado inmensas pérdidas que lo tienen envuelto en una crisis bastante delicada.

Durante la administración Santos, la exportación de carne pasó de $700 millones de dólares  en 2008 a cerca de $85 millones de dólares al cierre del año pasado. En el sector lechero la situación es peor. El precio que le pagan al productor no ha cambiado nada en los últimos 8 años. Los productores señalan que el precio promedio es de $920 pesos y el costo de producción es de casi $800 pesos, lo que deja un margen de utilidad mínimo, hecho que los tiene contra la pared.

Sumado a esta situación, la temporada de lluvias que se está presentando en varias zonas del país, principalmente en los departamentos donde hay mayor producción de leche, existen unos problemas porque la industria ya está alertando que se está llenando el cupo de acopio y que se va a presentar una “Enlechada” que va a generarle pérdidas adicionales a los ganaderos. En departamentos como Cundinamaraca y Antioquia, ya se está presentando el famoso Pico y Placa, que ocurre cuando la industria le compra un día sí y un día no la leche al productor.

Frente a estos fenómenos, que son consecuencia de la naturaleza y frente a los cuales no se puede hacer nada, ya que no se le puede pedir a una vaca que no produzca más leche, el gobierno no ha actuado y ha dejado que este problema se presente año a año sin ninguna solución.

Esta situación tiene en riesgo a los cerca de 395.000 pequeños productores y a las cerca de 700.000 personas que emplea directamente este sector. La situación no da espera, el ministerio debe intervenir y generar programas que permitan promocionar e incentivar el consumo de leche, que a propósito en Colombia es muy bajo comparado con otros países. Por ejemplo el consumo de leche por persona en el año 2008 era de 147 litros al año, hoy es de tan solo 140 litros.

Adicionalmente, debe invertirse en la construcción de mayores plantas de acopio y procesamiento, hoy en día las empresas pasteurizadoras solo tienen capacidad para acopiar algo así como el 50% de la producción nacional, el resto queda en manos de intermediarios informales que son los encargados de especular mayoritariamente con el precio y pagarle muy mal al pequeño productor.

Ante esto, debe haber una acción decidida y concreta para darle herramientas que le permitan enfrentar las adversidades de la competencia internacional. Es por esto, que debemos apostarle a una ganadería de leche fortificada y de excelencia, donde se logre volver a darle esa rentabilidad que tenía hace varias décadas.

@camilorubianobe

Publicado: diciembre 4 de 2017