Pinceladas de un desastre

Pinceladas de un desastre

A pesar que falta un mes para su posesión, el Gobierno Petro ya empezó a dar pinceladas de lo que será la reforma tributaria más agresiva de los últimos años. Con la ambiciosa meta de recaudar $50 billones, el doble de lo propuesto por el proyecto de Carrasquilla que incendió al País, la nueva administración terminará asfixiando como nunca antes al sector productivo.

Esto, cabe señalar, con una diferencia sustancial. El principal objetivo de la reforma de Carrasquilla era estabilizar las finanzas de la Nación tras el desajuste que causó la pandemia, lo cual era vital para reducir el déficit, la deuda y mantener el grado de inversión que finalmente se perdió, mientras que el propósito central de la iniciativa de Petro es materializar una expansión desproporcionada del gasto público para implementar un dañino asistencialismo. Dos caminos similares con finales distintos.

En primer lugar, se habla da revivir el impuesto al patrimonio desde los $1.000 millones. Craso error. Este tributo sirvió en su momento, hace 20 años, para financiar la seguridad democrática ante la crítica situación de orden público por la que atravesaba el País, pero hoy en día no tiene ningún sentido. Sobre todo, porque grava los activos y no las rentas del contribuyente, afectando seriamente las finanzas de los hogares y dando pie a que se configure una doble tributación con otros impuestos como el de los dividendos.

En segundo lugar, a lo largo de su campaña Petro defendió la idea de eliminar los incentivos a la inversión que se establecieron en la Ley de Financiamiento de 2018 y fueron posteriormente replicados en la Ley de Crecimiento de 2019, lo cual afectaría notablemente el desempeño económico del País. 

Por ejemplo, medidas como los contratos de estabilidad jurídica a las mega inversiones, la exención del impuesto de renta a las inversiones agroindustriales, el régimen simple de tributación, el descuento del IVA a los bienes de capital o el descuento del ICA permitieron que en 2019 Colombia registrara la tasa de crecimiento económico y de inversión extranjera directa más alta en seis años y, de paso, hicieron posible que en 2021 el País retornara a las cifras de pre pandemia.

De hecho, a pesar de haber faltantes en muchos temas, si algo hizo bien el Gobierno Duque fue el manejo económico y la columna vertebral de ese éxito fueron los incentivos a la inversión que hoy amenaza con quitar la nueva administración. 

En tercer lugar, y este no es un tema menor, se acabarían los días sin IVA. Si bien es verdad no son la figura más técnica de todas, han demostrado ser un potencializador del comercio y un alivio significativo para las familias. En cada jornada las ventas oscilan entre los $8 y $10 billones y son miles los empleos que se protegen con el flujo de caja que reciben las empresas. Finalizarlos, en vez de afectar a los grandes capitales, es un golpe incomprensible a la clase media.

Lo peor de todo, es que con estas medidas que se conocen hasta ahora se está lejos, bastante lejos de esa meta de $50 billones. Habrá que ver cuáles son las nuevas sorpresas de una administración que criminalizará la riqueza y jugará el deporte favorito de la mayoría de Gobiernos en Colombia: crear impuestos y expandir desmesuradamente el gasto público.

@LuisFerCruz12

Publicado: julio 6 de 2022

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