Petro quedó en el peor de los escenarios. Deberá enfrentar en segunda vuelta al único candidato que tiene opciones reales de derrotarlo. La Rodolfoneta llegó para quedarse y lo que para algunos parecía una caricatura terminó convertida en la única esperanza para proteger el futuro de Colombia.

El Pacto Histórico obtuvo el primer lugar en la votación del domingo, sí, pero al mismo tiempo esa campaña quedó con un profundo sinsabor que pronostica lo que viene. Petro necesitaba que Fico pasara a segunda vuelta para que el electorado de Rodolfo y Fajardo se fragmentara y así acariciar la Casa de Nariño.

Sin embargo, eso no pasó. La victoria de Rodolfo fue un baldado de agua fría que dejó atónita a una izquierda que ya estaba pensando en qué nombres poner en los Ministerios. A Petro le faltaron 2.1 millones de votos para ganar en primera vuelta y ahora está sufriendo para romper su techo. No tiene espacio para crecer y solo le resta acudir a los insultos para tratar de pinchar la Rodolfoneta.

De hecho, por esas cosas de la vida lo mejor que le pudo haber pasado al ingeniero fue ser invisibilizado tras las consultas de marzo, dado que a partir de ahí Fico fue quien asumió durante dos meses el desgaste de los debates y los ataques feroces del Pacto Histórico, mientras que nadie se ocupó de Rodolfo. Cuando la izquierda se dio cuenta que la remontada era viable, a una semana de las elecciones, desplegó sus bodegas para difamar a Hernández, pero ya era demasiado tarde.

Rodolfo llegó fresco a primera vuelta y arrastró parte del electorado de Fico y Fajardo que vio en él la opción más viable para derrotar a Petro. Y a este último, por su parte, no le ha quedado otro camino distinto a vociferar en contra de su oponente.

En efecto, mientras que el ingeniero se dirigió a la Nación con un discurso sencillo, corto y unificador desde la cocina de su casa, Petro hizo todo lo contrario. Desplegó una retorica demasiado extensa, marcada por el odio y los señalamientos que dejó en evidencia su angustia. Tanto el lenguaje corporal suyo como el de los demás miembros de la campaña que estaban en tarima dejaban entrever que no estaban para nada cómodos. Ganaron, sí, pero al mismo tiempo perdieron.

Y la razón es muy sencilla. Petro aventajó a Rodolfo por 2.5 millones de votos, pero Fico obtuvo 5 millones. Es demasiado improbable que una parte significativa de este electorado de derecha termine apoyando al Pacto Histórico.  Además, los dos principales actores de la Centro Esperanza, Fajardo y Amaya, están más cerca de Rodolfo que de Petro, quien, en el mejor de los escenarios, solo podría quedarse con el 30%-40% de esos 888.585 votos, lo cual no le es suficiente para ocupar el solio de Bolívar.

La gran pregunta que todos teníamos la semana pasada era si a Rodolfo le iba a alcanzar el tiempo para concretar el crecimiento que había registrado en las encuestas en una victoria. Pues bien, el viento sopló a su favor y logró la hazaña. Es el más opcionado para ganar en segunda vuelta y darle una estocada final a un candidato que lleva cuatro años incendiando el País para promover sus aspiraciones individuales.

@LuisFerCruz12

Publicado: junio 1 de 2022