Francisco José Tamayo Collins: Pablo VI, San Juan Pablo II y Francisco

  Expectantes de sus palabras y sus gestos, rogamos para que el sucesor 266 del apóstol Pedro, hable sin ambages.

El 22 de agosto de 1968, Giovanni Battista Montini, Pontífice 262 de la Iglesia Católica, conocido con el nombre de Pablo VI, aterrizó en Bogotá para convertirse en el primer sucesor de san Pedro en pisar suelo latinoamericano.

Colombia fue el destino escogido para ese primer viaje de un Papa a tierras DEL “Nuevo Mundo”. En esa oportunidad, el ilustre visitante, que había sido  Arzobispo de Milán y muy cercano a figuras políticas italianas católicas como Aldo Moro, estuvo 48 horas en nuestro país.

A su llegada estas fueron sus palabras de saludo: “Un gozo íntimo y una trepidante conmoción invaden nuestro ánimo al ver que la Providencia nos ha reservado el privilegio de ser el primer Papa que llega a esta nobilísima tierra, a este cristiano continente, donde un día arcano comenzó a añadirse la altura de la Cruz sobre las cimas andinas y, en los viejos caminos de los chibchas […] empezó a dibujarse la silueta de Cristo”.

La agenda de Pablo VI en Colombia fue apretadísima. Entre el jueves 22 y el sábado 24 no tuvo un solo minuto libre. Eventos inolvidables se vivieron entonces: la ordenación de sacerdotes en el nuevo templete eucarístico, construido en el Parque Simón Bolívar; el apoteósico encuentro con los campesinos, provenientes de todos los países de América Latina, en el municipio de Mosquera; la visita al barrio Venecia, al sur de la capital; la inauguración de la II Conferencia general del episcopado latinoamericano en la catedral primada; y la bendición de la sede del CELAM (Conferencia Episcopal Latinoamericana). El hoy beato italiano, se llevó el amor del pueblo bogotano, que se lanzó a las calles entre vítores y lágrimas.

Juan Pablo II, el inolvidable Papa Wojtyla, llegó a Colombia el 1 de julio de 1986, para compartir con nuestra nación “Los siete días blancos”. Estuvo en Bogotá, Chiquinquirá, Popayán, Cali, Chinchiná, Pereira, Medellín, Lérida, Bucaramanga, Cartagena y Barranquilla.

Dentro del universo de recuerdos hermosos de ese viaje; del hecho de haber visto -a escasos metros- a este santo inmaculado, la imagen que siempre llevaremos en nuestro corazón es la del Vicario de Cristo en la Tierra, arrodillado y llorando, ante al gran cruz que todavía preside el terreno donde reposan las 25 mil víctimas de la tragedia de Armero.

El domingo 6 de julio de 1986, caluroso y crudo, san Juan Pablo II compartió una oración escrita de su puño y letra, llena de Amor y futuro. Uno de sus apartes, en la segunda estrofa, decía: “Padre, rico en misericordia, consuela el dolor de tantas familias, enjuga las lágrimas de tantos hermanos, protege la soledad de tantos huérfanos […] Infunde a todos ánimo y esperanza para que el dolor se cambie en gozo y la muerte, por la fe, sea germen de vida nueva.”

El gran Papa polaco, nos recordó la esencia de lo que somos como pueblo, en su mensaje de despedida: La fe cristiana es parte de tu alma nacional, es tesoro de tu cultura, es aliento en tus jóvenes, es dinamismo en tus dificultades, es serenidad en tus hogares. Que esa fe cristiana siga iluminando y corroborando en la paz, en la justicia, en el amor recíproco a los hijos de Colombia. ¡Hasta siempre, Colombia!”

A escasas horas de la llegada del jesuita Jorge Mario Bergoglio, el controvertido Papa Francisco, pedimos a la Santísima Virgen María, que el mensaje del Obispo de Roma nos ayude a reflexionar sobre lo que nos espera en el inmediato futuro, si seguimos abriendo espacios al narcotráfico marxista.

Bogotá, Villavicencio, Medellín y Cartagena serán las ciudades que recibirán al papa argentino. Expectantes de sus palabras y sus gestos, rogamos para que el sucesor 266 del apóstol Pedro, hable sin ambages. Con humildad, elevamos nuestras oraciones al Cielo por los frutos de esta visita.

Con todo respeto: Que el mensaje del Papa Francisco llene el alma de las familias, los indígenas, los campesinos, los religiosos, los jóvenes y las víctimas del conflicto armado colombiano, ofreciendo el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo como Camino, Verdad y Vida. #DemosElPrimerPaso.

@tamayocollins

Publicado: septiembre 6 de 2017

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