Una de las movidas políticas más interesantes del cierre de año, fue el súbito acercamiento entre el exprocurador y candidato presidencial, Alejandro Ordóñez con el partido conservador, colectividad que pareciera estar desmarcándose aceleradamente del cuestionado gobierno corrupto de Juan Manuel Santos.

El primer indicio del distanciamiento se dio con la designación de Miguel Gómez -hijo de Enrique Gómez Hurtado- como cabeza de lista al senado por el partido conservador. Gómez ha sido, de lejos, uno de los más vehementes e incisivos críticos del gobierno de Santos, al que ha denunciado y señalado de manera permanente.

De hecho, desde la Cámara de Representantes, él fue uno de los primeros congresistas en separarse del Santos, cuando en 2010 empezó a hacerse evidente la traición del presidente de la República.

De manera insospechada y poco audaz, a finales del año pasado, el expresidente Pastrana concedió unas declaraciones con las que pretendió excluir al exprocurador de la coalición del NO, hecho que no gustó en muchos sectores de la base popular que acompaña disciplinadamente la aspiración presidencial de Ordóñez.

No se puede ni desconocer ni soslayar el peso específico de Alejandro Ordóñez. Desde que comenzó su carrera por la presidencia, se ha consolidado como líder de un importante nicho de la sociedad que comparte sus ideas y su propuesta política fundamentada en el rescate de los valores familiares como elemento central de la sociedad.

Ordóñez, de alguna manera, logró despertar un sentimiento que se hallaba adormecido por falta de un líder que lo interpretara y que se circunscribe al debilitamiento de las tradiciones sociales sobre las que está erigida la nación colombiana.

Y aquellos sectores que respaldan al exprocurador, mayoritariamente conservadores, tienen muchos elementos en común con el uribismo y el pastranismo, empezando porque ellos han sido unos disciplinados opositores a los acuerdos celebrados entre el presidente Juan Manuel Santos y la banda terrorista de las Farc.

En política deben aplicarse únicamente dos operaciones aritméticas: la suma y la multiplicación. Los grupos que integran la coalición del NO saben que separadamente será muy difícil lograr un cupo para la segunda vuelta en las elecciones presidenciales de este año. Así que la unidad es necesaria, reconociendo las diferencias, sin dejar de resaltar las similitudes.

Al verse excluido y sin mayores espacios dentro de la coalición, Ordóñez reiteradamente le ha hecho saber a sus seguidores que continuará en la competencia presidencial. Igualmente, ha dicho que no cuenta con las garantías suficientes para seguir en la coalición, sobre todo para el proceso de selección del candidato único del NO.

De prosperar el acercamiento entre Ordóñez y el conservatismo, éste se traducirá en un fuerte golpe en materia electoral contra la coalición del NO. El partido conservador, a pesar de las muchas críticas que pueda hacérsele, es una colectividad que cuenta con el respaldo de una importante fracción del electorado colombiano, razón por la que hoy por hoy es el tercer partido con mayor presencia en el Congreso, muy por encima del desprestigiado y corrompido partido liberal.

@IrreverentesCol

Publicado: enero 9 de 2018