Nosotros, los paranoicos

Análisis de Alberto Bernal-León

Veía en algún canal de televisión hace un par de días como un joven estudiante de derecho de alguna universidad que no recuerdo el nombre, acusaba al presidente Uribe de buscar “generar nuevas violencias” con su discurso a favor del NO. También le preguntaba este joven al presidente Uribe lo siguiente: “¿Dígame en cuál de estas 297 páginas se dice que en Colombia se va a implementar el castrochavismo, expresidente Uribe?!”

Esa última frase del muchacho en cuestión me hizo reír y llorar al mismo tiempo. La frase de este joven me hizo caer en la cuenta del nivel de ingenuidad al que hemos llegado. Me explico. Cualquier persona que tenga WhatsApp o Facebook seguro ya vio el video de la entrevista que le hizo Jorge Ramos (Univisión) hace ya muchos años al difunto presidente Chávez, quien en ese momento era candidato presidencial.

Por si acaso no lo han visto o lo recuerdan, en el video básicamente pasa lo siguiente: pregunta Jorge Ramos, “Candidato Chávez, muchos inversionistas le tienen mucho miedo a usted. ¿Es justificado ese sentimiento?” Hugo Chávez: “¡Para nada, Jorge! ¡Seré el mejor amigo del sector privado!”…JR: “¿Entonces no va a expropiar a la industria privada?”…HCF: “¡Cómo se te ocurre, Jorge! Te repito que seré el mejor amigo de la inversión y del sector privado.”

Exactamente este mismo intercambio había ocurrido entre Fidel Castro y una reportera norteamericana hace ya más de medio siglo. El punto es el siguiente: con el comunismo nunca se sabe. Obviamente a la gente NO le anuncian con anticipación que la van a expropiar. Cómo funciona la cosa es de la siguiente forma. Primero, el terrorismo y sus amigos permean las altas esferas de las diferentes ramas del poder. Ver, por ejemplo, las condenas en contra del Coronel Plazas Vega y otros miembros de la derecha en Colombia. Después viene la consolidación del poder en el Legislativo. Hasta el más ingenuo entiende que el poder que tendrá Ivan Cepeda dentro de un par de años será mil veces más significativo comparado con el poder que tiene hoy.

Después vendrá el olvido. La gente se acostumbrará a oír la demagogia de alias “Iván Márquez” en los canales de TV y radio que le van a obsequiar a las FARC, y poco a poco incautos comenzarán a admirar su “compromiso social”. ¿Cómo lo sé? Porque la cosa fue igual con Dilma Rouseff. Cuando menos se dé cuenta la gente, los jefes de las FARC tendrán ministerios. Comenzarán con ministerios irrelevantes, como el de cultura y deporte, pero después tendrán el del trabajo y luego el de educación. En una de esas Piedad Cordoba queda hasta siendo Ministro de Interior en el corto plazo. Después vendrán las candidaturas a la vice presidencia de la “coalición por la paz”….Las respuestas para los paranoicos como yo serán las mismas siempre, “Lo que pasa es que a la derecha recalcitrante le encanta meter miedo”…Pero diez años después, estos personajes estarán expropiando casas a dedo, así como lo hacía el “gigante” Hugo Chávez, el ídolo de la izquierda de Colombia.

Sólo hay una forma de trancar esta tragedia: asegurar la unión de la derecha. Ojalá que los votantes de Colombia que entendemos lo que puede pasar acá, hagamos las cosas bien en el 2018. No habría peor error a que la derecha no llegara unida a las elecciones (me refiero al uribismo, vargallerismo, los libertarios, y al brazo “rebelde” del partido conservador). Dios quiera que los colombianos pensantes podamos entender los riesgos tan grandes que estamos corriendo.

Apreciado estudiante de derecho, que seguro ronda los veinte añitos. El capítulo del “Castrochavismo” no lo encontrará en el documento de las 297 páginas. Lo encontrará, si lo busca, dentro de la estrategia de la izquierda radical en este proceso.

@albertobernalle

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