Si hay algo en juego en estas elecciones es la democracia, no solo por el hecho que haya candidatos que tengan alma de tiranos y que pueden salir elegidos, sino también por esa nube negra que se ha posado sobre la Registraduría Nacional del Estado Civil de falta de veracidad y de posible fraude electoral.

Colombia ha sido en la región el país con la vida republicana más larga. Solamente tuvimos la dictadura del general Rojas Pinilla durante cuatro años. De resto, han sido gobiernos elegidos por voto popular y democrático. Créanlo o no hoy en día es fácil tirar todo por la borda. Una mala decisión en el momento del voto y podemos perderlo todo.

Tenemos países vecinos que se llaman democracias y son dictaduras puras y duras donde hay elecciones tramposas y donde la oposición no tiene posibilidad de ganar: el gobierno hace trampa descaradamente.

Todavía tenemos muchísimas dudas acerca del resultado de las elecciones al Congreso del 13 de marzo. La diferencia entre el preconteo y el posterior conteo de los votos fue de más del siete por ciento, cuando nunca anteriormente había llegado al uno. Adicionalmente sólo hubo un partido realmente beneficiado con esa diferencia. Es increíble que la Procuraduría haya cerrado los ojos ante esto y no haya suspendido al registrador Alexander Vega.

Solo un partido, el Movimiento de Salvación Nacional,  pidió el reconteo total de los votos de esas elecciones, hecho que deja la sensación que el resto de los partidos tienen rabo de paja y no quieren abrir esa caja de pandora. Las elecciones del trece de marzo se debieron repetir.

La principal lucha que debemos librar en estos comicios es lograr tener elecciones limpias y transparentes dentro de cuatro años. Eso se logra eligiendo a candidatos que no quieran ni hayan dicho que necesitan mantenerse en el poder más tiempo para lograr sus planes de gobierno. Estamos advertidos, no la embarremos.

El cuento o parábola de la vaca en el árbol es muy cierto. Es más fácil subirla que después bajarla. Los dictadores y tiranos utilizan todas sus destrezas y artilugios para mantenerse en el poder. Esos que piensan que debemos darle la oportunidad a la izquierda populista por cuatro años y salir del tema, están muy equivocados: la pesadilla, seguro, durará más.

En la primera vuelta presidencial se debe votar por el candidato de sus preferencias, por el que tenga el mejor programa de gobierno, por el que más le guste independiente de las encuestas o pronósticos. Eso es la democracia. Por eso yo lo haré por Enrique Gómez Martínez, persona integra, de derecha, que defiende la vida y la moral. Ya después en la segunda vuelta dependiendo quienes pasen a esta se votará en contra del más malo. Tristemente así funciona.

El voto es un derecho ciudadano. Debe ser responsable. Invito a todos los colombianos a que salgan este 29 de mayo a las urnas, independientemente que haya puente, que puedan viajar a descansar, piensen que Colombia está en riesgo.

Algunos leerán esta columna después de elecciones, aspiro no haya sido demasiado tarde.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: mayo 27 de 2022