Durante los últimos meses ha venido apareciendo algunos tuiteros y lideres de opinión hablando sobre el globalismo, que según Wikipedia es un neologismo que se refiere a una hipotética ideología que trataría de acabar con el estado-nación como marco para la administración política y la referencia de identidad. Se usa notablemente en ciertos círculos nacionalistas para describir la marcha hacia la creación de un gobierno mundial bajo el doble efecto de la globalización económica y cultural.

Los globalistas hablan abiertamente que esta nueva forma de gobernar nos quiere imponer la ideología de género, el aborto recreativo y el consumo y legalización de las drogas entre otros temas que hoy son de la máxima relevancia.

En países como Colombia esta agenda viene siendo manejada por la izquierda, la misma que ha acabado a la economía de países ricos como Venezuela y Argentina.

Pero hablar de globalista en Colombia es darles demasiados créditos a personajes que de eso no tienen nada, eso sí, utilizan algunos apartes y temas de referencia, pero su forma de actuar y de pensamiento es enteramente populista.

Los países suramericanos estamos pasando otra vez por una crisis de identidad, los movimientos de izquierda vuelven a coger fuerza aprovechando el desencanto de las nuevas generaciones, lo acontecido en las elecciones de Chile la semana pasada es la muestra fehaciente que podemos caer más bajo y perder un esfuerzo de crear democracia que lleva décadas.

Económicamente hablando tenemos muchísimos retos, pocos de ellos atados a la izquierda y su ideología, es claro que la iniciativa privada y el emprendimiento son los caminos mas rápidos para generar bienestar y una mejor calidad de vida a los colombianos, el problema radica en cual debe ser la función del Estado en esta ecuación, para la izquierda es aumentar impuestos a importaciones y a los grandes grupos económicos, la expropiación de capitales y crecer la mano del Estado en la economía, mientras que para la economía de mercado es la disminución de la carga tributaria al sector productivo privado, fomentar la creación de microempresarios y facilitar la formalización de negocios para que se genere mas empleo digno y de calidad.

En cuanto al tema pensional existe una diferencia abismal entre lo que el populismo de izquierda propone y la realidad económica, acabar con los fondos de pensiones privados de ahorro individual y devolver estos recursos al manejo estatal sería la quiebra del Estado a cuotas, no existe hoy en día la pirámide de los años setenta que nos garantice los recursos, cada día son menos hijos los que tienen las familias y las personas viven más, el sistema de prima media es caduco.

Mucho menos globalista es la destrucción de la minería y la extracción de hidrocarburos, mas bien lo debería ser la generación de leyes y mecanismos claros para que la minería legal se ralentice y se acabe por fin la minería ilegal que es diez veces más contaminante y destructiva.

Como pueden ver en chibchombia poco tenemos de globalismo y sí mucho de populismo.

@SANTAMARIAURIBE

Publicado: diciembre 27 de 2021