Carlos Holmes Trujillo: Más presión al dictador Maduro

Carlos Holmes Trujillo: Más presión al dictador Maduro

La decisión de concederle a Leopoldo López la detención domiciliaria es un paso importante, pero insuficiente.

A la comunidad de naciones democráticas le alegra que se haya tomado dicha determinación, porque la situación del emblemático líder de la oposición en Venezuela ha sido, y sigue siendo, motivo de preocupación e indignación.

Durante los días de su permanencia en prisión hubo inquietudes, interrogantes, dudas sobre el estado de salud del preso político, y críticas justificadas a las condiciones en que se lo ha mantenido privado de la libertad.

¡Cuántas veces Lilian Tintori, con valor y dignidad, tuvo que alertar sobre la violación a los derechos de Leopoldo!

Por fortuna, la voz de esta mujer maravillosa, consiguió que los ojos de la comunidad internacional se fijaran en el lugar de detención de quien lo único que ha hecho es pedir libertad, proclamar democracia, y defender con su sacrificio personal el derecho de los venezolanos a decidir en democracia.

La satisfacción que hoy se siente no debe llevar a que cese la presión de muchas naciones del mundo y organizaciones internacionales sobre la dictadura del sucesor de Chávez.

Todo lo contrario, el reclamo colectivo para que se le permita al pueblo hermano de Venezuela resolver, en libertad, cuál es el futuro que quiere debe tener cada día que pasa un volumen mayor.

Los hechos demuestran que así debe ser.

Y si faltara alguna evidencia, sería suficiente analizar la reacción de Maduro.

Con la arrogancia que lo distingue se presentó, rápidamente ante los medios, para sentenciar que López seguirá cumpliendo la condena por los hechos de que lo acusa el régimen en su lugar de residencia, ocultando que se trata de motivos políticos.

Pero, no solamente eso.

Con indignante cinismo pretendió mostrar la decisión de la justicia como la prueba de que en Venezuela, bajo su mandato, hay independencia de los poderes.

Como es usual en él, fue más allá para decir que lo que sucedió es la evidencia irrefutable de que su Gobierno respeta al poder judicial y no interviene para nada en las providencias que produce.

Esa actitud tiene que alertar aún más a los observadores del mundo, con respecto al peligro que siguen enfrentado los críticos de un sistema que viola todos los principios democráticos.

Ya es hora de que se corrija, definitivamente, la actitud indolente  y distante de tantas naciones que, por su actitud pasiva, terminaron permitiendo el desconocimiento de derechos fundamentales de los venezolanos.

Lo que ha sucedido en nuestro hemisferio, de cara a la situación del vecino país, es vergonzoso.

Se permitió, por falta de acción legítima amparada en instrumentos internacionales producto del consenso, que la situación se empeorara hasta llegar a los extremos que hoy vive el pueblo hermano de Venezuela.

A estas alturas, lo que corresponde es hacer votos para que semejante error se corrija, así sea un tanto tardíamente.

Lo único posible en las circunstancias actuales es que las Naciones Unidas, la ONU, la Unión Europea, todos los países democráticos individualmente, y las organizaciones de derechos humanos del mundo, se pronuncien en forma simultánea para reclamar que haya elecciones libres en la patria de Bolívar.

¡Eso es todo!

Parece mentira que en pleno siglo XXI haya que reclamar el respeto a un derecho inherente a las libertades democráticas.

No obstante, así es, porque un Gobierno dictatorial se ha dado a la tarea de coartarlas, intimidar y perseguir a la ciudadanía e impedir la expresión auténtica de la voluntad de los electores.

La negra página que se ha vivido hay que voltearla, presionando con instrumentos legítimos al dictador Maduro para que no estrangule más la voz de la libertad.

@CarlosHolmesTru

Publicado: julio 10 de 2017