Más contratos

La obsesión de la Ministra de Minas de no suscribir nuevos contratos de exploración y explotación de hidrocarburos está poniendo en jaque la sostenibilidad fiscal del País. Lo que inició como una idea de campaña se ha convertido en un inamovible que posa firme en el horizonte gracias al orgullo de este tipo de funcionarios. 

Nos guste o no, en Colombia dependemos del petróleo y vamos a seguir dependiendo de él en el corto y mediano plazo. No somos una potencia exportadora y no tenemos la capacidad de negociación de las naciones de la Opep, pero nuestras finanzas necesitan sí o sí de este hidrocarburo.

No solamente por los dividendos que Ecopetrol le entrega anualmente a la Nación, que fácilmente superan el promedio de recaudo de una reforma tributaria, sino por los demás rubros que dependen de esta actividad. Los hidrocarburos concentran la principal oferta de divisas en Colombia, representan el 40% de las exportaciones y el 20% de la inversión extranjera directa.

Además, son la fuente de financiación del Presupuesto Bienal de Regalías, que para el periodo 2023-2024 llegará a los $31.3 billones, y su industria es la principal, si no la única, fuente estable de empleo para cientos de municipios que dependen de la actividad económica que gira en torno a ella.

Es decir, defender la operación extractiva no es un capricho ni un mandado de las multinacionales, sino un acto de responsabilidad con las finanzas del País. Y eso es precisamente lo que no ha logrado entender el Gobierno. Si se quieren vías terciarias, colegios, hospitales, carreteras o transferencias monetarias no podemos deshacernos de una de las fuentes de financiación más estables que tiene la Nación.

Y claro, la Ministra ha dicho que respetará los contratos ya suscritos, pero hasta el momento le ha cerrado la puerta a firmar nuevos. Y es ahí donde está el problema. Extraer hidrocarburos no es algo que se da de la noche a la mañana. Con los contratos de exploración la industria dura varios años analizando la viabilidad técnica de la operación. 

En otras palabras, los pozos que se explotarán durante el Gobierno Petro son aquellos que se exploraron técnicamente desde la administración Duque. Por eso, si no se suscriben nuevos contratos el País entrará en una parálisis energética en el mediano plazo. 

Aún si dentro de cuatro años sale la izquierda del Palacio de Nariño, el daño ya estará hecho. Habrá que iniciar desde cero y, mientras se desarrolla la exploración, la única opción para evitar un colapso energético será la importación de hidrocarburos, lo cual tendrá un efecto inflacionario de proporciones bíblicas.

Colombia puede cesar por completo su actividad económica y ningún impacto habrá en términos ambientales a nivel global. Ni siquiera producimos el 1% de las emisiones mundiales. No suscribir nuevos contratos no tiene sentido alguno, causará un hueco sin precedentes a las finanzas de la Nación y llevará la tasa de cambio a niveles desproporcionados. Ojalá el Gobierno baje la cabeza y acepte esta sencilla y cruda realidad y reactive la exploración de hidrocarburos en el País. 

@LuisFerCruz12

Publicado: noviembre 2 de 2022

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