A María Fernanda Cabal siempre le arrugó el corazón las injusticias y el abuso a los más débiles, a los que no tenían cómo defenderse, a los que no tenían voz por miedo a reclamar sus derechos.

Con una sonrisa en su rostro, recuerda que cuando estaba en el colegio ayudó a una compañera que sufría los abusos físicos de su padre, y debía soportar los comportamientos de su madre alcohólica. Un día, su amiga decidió escapar del colegio y acudir a María Fernanda, para que la hospedara en su casa por un par de días. Sin embargo, eso que ella vio como un simple acto de benevolencia, terminó en la expulsión del colegio de monjas en el que ella estudiaba.

Los años pasaron, y tuvo la oportunidad de leer un libro de Francisco Cajiao Restrepo, el cuál le aclaró la razón por la cual no soportaba la formación a través del escarnio y la humillación pública. En medio de nuestra conversación, María Fernanda lo recita  “La escuela es el primer administrador de justicia en sociedad. Luego de leerlo entendí que el colegio es una institución que no invita a sentir amor por el aprendizaje”. A pesar de que hoy en día, ella considera que el estudiante es un poco más libre, sigue pensando que no es suficiente para el desarrollo crítico del futuro ciudadano.

En su paso por la Universidad de los Andes, recuerda que siempre quiso que sus compañeros fueran más partícipes de las controversias políticas que atravesaba el país. Una época en la que gozaba al son de niche y guayacanes, y disfrutaba con las bandas de rock de los 80’s. Empezando los años 90, fue una de las jóvenes participantes de la marcha del silencio y del movimiento estudiantil que impulsó la Séptima Papeleta, en la que se solicitaba una reforma constitucional mediante la convocatoria de la Asamblea Constituyente.

Poco a poco fue madurando su interés por la política, y tomando esta profesión como una manera de impartir justicia. Con dolor en su alma, vuelve años atrás y comenta que el momento en que decidió entrar a la política fue el día en que asesinaron a sus amigos activistas del chocó: Manuel Moya y Graciano Blandón. “En ese momento me di cuenta que no estaba haciendo lo suficiente”.

María Fernanda entró a la política por una oportunidad que le dio el expresidente Álvaro Uribe. “La traición de Santos al presidente Uribe, se convirtió en el comienzo del Centro Democrático, partido del que hago parte, que ironía”, afirma con gracia María Fernanda. A lo largo de estos años de trabajo político se ha ganado amores y rencores. Se siente fuerte para resistir los ataques, que muchas veces considera injustos, pero los que más le han afectado son los que desdibujan la realidad de su forma de ser.

El montaje del falso tweet a nombre de ella que afirmaba: “Fuerza Rafa. (…) La culpa es de los padres que no cuidan a sus hijas brinconas y permiten la ideología de género. Ahí tienen el resultado”, ha sido uno de los momentos en los que se ha dado cuenta de que algunos de sus contradictores no tienen la estatura para confrontarla con argumentos.

En medio de tanta agotadora controversia, María Fernanda se siente agradecida de haber vivido en una época “en la que las mujeres hemos reivindicado nuestros derechos y no los podemos perder”.

María Fernanda Cabal es candidata al senado por el Centro Democrático, número 10 en el tarjetón.

@MariaFdaCabal

Publicado: febrero 12 de 2018