El ingeniero industrial y asesor económico Julio César Iglesias publicó hace poco un libro que, como dice la jerga periodística, resulta ser hoy de palpitante actualidad: “¿Y si gana Petro?”.

Los cambios que anuncia el gobierno entrante repercutirán para bien o para mal sobre todos nosotros. Quizás algunos resulten beneficiados, pero muchos serán los afectados negativamente si se cumplen los pronósticos que formula Iglesias en su publicación. A ellos se refiere su primera parte. La segunda es, por así decirlo, un manual de supervivencia para asimilar y adaptarse a lo que se ve venir.

He dicho en un escrito anterior que entraremos en una era de incertidumbre. Muchas personas están atemorizadas pensando que van a experimentar la disminución y hasta la pérdida de sus patrimonios y sus ingresos, sufriendo así grave retroceso en su nivel de vida. Es asunto que inquieta sobre todo a la clase media, pues los más acomodados, como sucedió en Venezuela, hallan fácil refugio para sus personas y sus riquezas en el exterior. Más delicado es el temor por las persecuciones, las revanchas y el atropello de libertades y derechos.

Estos sacrificios para las clases más pudientes dicen justificarse en función del mejoramiento de la calidad de vida de las menos favorecidas por la fortuna y en aras de una sociedad igualitaria. Pero el desbarajuste de la economía, con sus secuelas de inflación, desempleo, desabastecimiento, cierre de empresas, fuga de capitales, caída de la inversión, etc. golpea con mayor severidad a la población de escasos recursos. Como lo advirtió Fico en la campaña electoral, puede significar comida para algunos hoy, pero hambre para todos mañana.

No debe descartarse, por supuesto, la acción de elementos moderados que morigeren las políticas reformistas, adecuándolas en lo posible a las realidades del país. Pero desde ya se advierte la presencia de activistas radicales que podrían forzar las cosas hasta extremos indeseables y altamente peligrosos. Ya Vivian Morales ha advertido sobre la democracia tumultuaria que se prefigura en los actos inaugurales del nuevo gobierno.

¡Todo en Colombia está hoy en veremos!

Lo menos creíble es una transición sosegada hacia el nuevo orden que pretende imponerse. La exacerbación de los conflictos es quizás lo que parece sobrevenir. Y lo que de ahí resulte no es fácilmente predecible: ¿anarquía, guerra civil, dictadura de izquierda o de derecha?

Hasta hace algún tiempo se decía que si uno afrontaba alguna situación en extremo dificultosa se encontraba “en la olla”. La expresión correcta para describir a la Colombia de hoy es que está en la UCI.

Jesús Vallejo Mejía

Publicado: julio 28 de 2022