El senador Armando Benedetti miente. Un testigo en su contra fue estrangulado cuando se disponía a colaborar con la justicia.

El acorralado senador santista, Armando Benedetti Villaneda ha emprendido una estrategia de defensa bastante particular, para tratar de desvirtuar los graves señalamientos que pesan en su contra.

Tan pronto el fiscal general de la nación, Néstor Humberto Martínez anunció una nueva compulsa de copias en contra del parlamentario para efectos de que la corte suprema lo investigue por su participación en el caso de corrupción de Odebrecht, Benedetti, fiel a su estilo camorrero, desató una furiosa andanada de insultos, agresiones y amenazas contra Martínez Neira.

A la ráfaga de improperios lanzados por Benedetti, se suma una sarta de mentiras, las cuales tiene el propósito de desviar la atención de los medios de comunicación. Han sido muchas las imprecisiones y falsedades pronunciadas por el senador, pero una de ellas resulta de singular importancia.

Se trata de la muerte de uno de los testigos clave en el desfalco al fondo nacional de prestaciones del magisterio de Córdoba, operación criminal en la que se desaparecieron más de $80 mil millones de pesos.

El 11 de junio de 2014, en un paraje desolado del departamento de Córdoba, apareció el cadáver de José Miguel Chica Chica, quien fuera secretario de educación de aquel departamento y quien, por supuesto, era testigo de primera mano del robo al magisterio en el que participaron importantes dirigentes políticos, entre ellos el doctor Armando Benedetti.

En sus comparecencias ante los medios de comunicación, el senador ha dicho una y otra vez que Chica Chica no fue asesinado, sino que su muerte se produjo por causas naturales.

Aquello no es cierto. El exsecretario de educación de Córdoba, tal y como lo certificó el propio director de medicina legal, el doctor Carlos Valdés, fue asesinado. En el informe final de la necropsia, se lee que “en el estudio se demuestra que la muerte es producto de una asfixia por comprensión de las estructuras cervicales. Lo que se denomina estrangulamiento por cuerda y de esta manera se determina que la causa es violenta tipo homicidio”.

Resulta preocupante que aún no se haya identificado quién o quiénes planearon y ordenaron el asesinato de José Miguel Chica Chica, ciertamente un testigo muy incómodo cuyo testimonio habría enredado a más de uno. Así mismo, llama poderosamente la atención que Benedetti esté obsesionado con hacerle creer a la opinión pública que aquel individuo murió de un infarto, cuando no existe duda ninguna de que fue vilmente asesinado.

Otro elemento que aumenta las sospechas tiene que ver con el comportamiento de otro testigo en contra de Benedetti, el delincuente Álvaro Burgos del Toro, quien fue condenado hace pocos meses a 21 años de prisión por su participación en el robo al magisterio de Córdoba.

En una primera declaración, Burgos reveló las circunstancias de tiempo, modo y lugar de la participación de Benedetti en ese entramado de corrupción. Misteriosamente, después de que LOS IRREVERENTES revelaran en exclusiva dicho testimonio, el testigo fue trasladado de la cárcel en la que se encontraba confinado y de la noche a la mañana, se retractó. ¿Hasta qué punto ese cambio de versión es legítimo? ¿Hubo presiones para que Burgos del Toro sacara a Benedetti de su testimonio?

Lo cierto es que la justicia está investigando el clan corrupto de los Benedetti. En los próximos días, la fiscalía atenderá la diligencia de indagatoria contra el hermano del senador, Camilo Benedetti, investigado por su participación en el robo de las regalías del departamento del Meta. Así mismo, la hermana del congresista, la hoy embajadora en Panamá Ángela Benedetti también está siendo investigada por haber recibido un multimillonario soborno por parte de los contratistas que saquearon a Bogotá, cuando ella era concejal de la capital colombiana.

@IrreverentesCol

Publicado: noviembre 24 de 2017