Los desafíos del uribismo de cara al 2022

La pregunta que en este momento se hacen miles de uribistas es quién será el candidato para las elecciones presidenciales del año entrante.

El panorama es dramáticamente distinto del que hubo hace 4 años, cuando el Centro Democrático pasaba por su mejor momento. Había hecho una exitosa oposición al gobierno de Santos, venía de ganar en el plebiscito de 2016, sus precandidatos despertaban fervor en los militantes del partido y la ciudadanía depositaba todas sus esperanzas en él.

El cuatrienio del presidente Duque ha estado colmado de accidentes. Además de la pandemia, la brutal cacería desatada contra el presidente Uribe, terminó por hacerle daño al gobierno y al Centro Democrático.

El daño a la imagen, a la reputación y al buen nombre del doctor Uribe ha tenido elevadísimos costos. El primero de ellos, su renuncia al Senado. Esa decisión tuvo un impacto directo sobre la bancada del CD que, hay que aceptarlo, mantenía su cohesión gracias al liderazgo del expresidente. Hoy, buena parte de los senadores y representantes son ruedas sueltas que sienten ser los propietarios de su curul, consecuencia nefasta de la lista abierta que es una deformación de la política y que, por su propia naturaleza, dinamita la disciplina de los partidos.

Igualmente, hay un creciente descontento con el gobierno del presidente Duque. Desde el comienzo de su periodo presidencial empezó a observarse una desconexión entre la Casa de Nariño y el partido de gobierno. El precandidato del 2018, el exviceministro y exasesor del gobierno de Santos Rafael Nieto Loaiza, se consolidó como un feroz -y agazapado- opositor de un gobierno que en su momento le ofreció distintos cargos que él no aceptó pues su demanda era la nominación como ministro de Defensa, cartera que el presidente Duque nunca consideró otorgársela.

Ninguno de los actuales aspirantes del uribismo se perfila como una opción real de poder. Si acaso, María Fernanda Cabal es la única que ha logrado interpretar a un sector significativo del Centro Democrático que se sentía en orfandad. Pero eso no le es suficiente para impulsar una candidatura presidencial con vocación de éxito dado que quien se enfrente al socialcomunista Petro tiene que cautivar sectores distintos a la derecha.

La carrera por la presidencia no es la única tarea en la que tiene que concentrarse el Centro Democrático.

No puede descuidarse un asunto neurálgico: la campaña al congreso. Las circunstancias también serán distintas. En 2014 y 2018, la presencia del presidente Uribe en la lista al Senado sirvió de motor para jalonar unas listas que obtuvieron resultados impresionantes.

En las últimas elecciones, Uribe le sumó cerca de 900 mil votos a la lista. Ese cúmulo de sufragios arrojó los residuos suficientes para que el CD se quedara con el mayor número de curules en el Senado de la República.

Dado que el expresidente no correrá en 2022, el Centro Democrático tiene ante si un problema gigantesco por resolver: ¿Cómo compensar los votos que se perderán por cuenta de la no presencia de Uribe en la lista? Es previsible un bajonazo en el número de curules. La misión consiste en evitar que la reducción sea lo menos agresiva posible.

Esa realidad abre puerta para evaluar muy bien cuál será el camino a recorrer. Es momento de evaluar si es prudente insistir en la nefanda lista abierta. Igualmente, el partido tiene una inmejorable oportunidad de integrar a la próxima plancha de aspirantes al senado a figuras con mucho peso político que indiscutiblemente ayudarán a compensar el faltante de votos que se registrará por cuenta de la ausencia del presidente Uribe en la misma.

Llega el momento de las grandes decisiones para el uribismo. A lo mejor, después de hacer un análisis ponderado y sereno, se llega a la conclusión de que no es prudente presentar un precandidato ante la coalición que se está consolidando para enfrentar a Petro y que es mejor apoyar a alguien de afuera y concentrar todos los esfuerzos en organizar e impulsar listas fuertes tanto para el Senado como la Cámara de Representantes.

@IrreverentesCol

Publicado: agosto 6 de 2021

3 comentarios en «Los desafíos del uribismo de cara al 2022»
  1. Absurdo que el «partido de gobierno» renuncie a ser gobierno por miedo a perder. A esto Cabal le llama la derechita cobarde.

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