No me trago la denominación de manejo irresponsable de la hacienda pública que ahora el populismo en el poder le quiere endilgar al gobierno anterior. Eso no fue lo que pasó con la economía y con la delicadeza de las finanzas públicas en el período anterior. 

Están igualitos al cura terrorista con el cuento de la pos-verdad que ignora todo el registro oficial, el histórico noticioso y los testimonios de las victimas. El descaro siempre está bien respaldado por la ignorancia y la alteración mental ideológica en materia económica y por la mezquindad que caracteriza y nubla el entendimiento de quienes obran con odio y resentimiento. 

Muchas gracias a algunos conocedores por mencionar la importancia de la participación del Grupo Empresarial Ecopetrol y del gobierno Duque con su buena voluntad en alcanzar un acuerdo y un corte contable y ajuste de cuentas sobre el FEPEC antes de terminar el gobierno Duque.  No fue fácil llegar al final a un acuerdo de cuentas pendientes, pero se hizo lo legal y lo responsable de parte y parte. 

(FEPEC: Fondo de Estabilización de los Precios del Petróleo – mediante el cual el gobierno regula los precios internos y la diferencia entre el precio de mercado internacional del crudo y los que se pagan por el en el país se arbitra y liquida en este fondo). 

Tengamos claro que el gobierno es el dueño de la mayoría de las acciones de Ecopetrol, pero no es el único de la empresa que reporta en bolsa y hasta hoy, gracias a su gobierno corporativo la junta es totalmente independiente y autónoma sus decisiones. Ahí no se sientan ni dan ordenes ministros ni viceministros. Todo director obra independientemente de quien lo nomina y si ve conflicto de intereses se abstiene de participar en las decisiones, que son colegiadas.

Me correspondió trabajar en el tema de la deuda acumulada del gobierno en el FEPEC directamente con el equipo directivo de ECP en nombre de la junta directiva y honrando la responsabilidad fiduciaria que tengo con el grupo como presidente. 

Debo reconocer que el Presidente Duque, el ministro Restrepo y los equipos de presidencia y hacienda obraron profesional y responsablemente honrando una deuda que históricamente nunca se había reconocido formalmente. Dejando así un precedente sano, pues antes se iba saldando la cuenta a conveniencia, pero claro, no era responsable y no existía la presión acumulativa de los precios altos que hemos vivido en esta época pos pandemia.

Y esa voluntad responsable se abona al buen criterio y a la responsabilidad, seriedad y conocimientos de Duque, al haber dejado un camino de arreglo limpio y transparente para el FEPEC, sin desconocer la complejidad recursiva del asunto. Que no fue el caso de lo que Duque recibió de Santos pues la deuda no estaba formalmente presupuestada en las cuentas nacionales.

Para entender; antes en el FEPEC, se dejaba para descontar de lo que diera la vaca petrolera después del ordeño. Pero dice un adagio: “Nadie puede tomar leche y comer carne de la misma vaca al mismo tiempo”.

Debo anotar que se les olvida a muchos de los que ahora analizan el tema FEPEC, y el manejo de los precios de los combustibles, que el mundo paso recientemente por una depresión económica y social debido al COVID-19 y que los fondos de estabilización son una fiducia con reglas establecidas por ley.

¿Qué pasó? – Se paró la economía global tanto en lo financiero como en la movilidad. Se le pincharon las dos llantas a la bicicleta. Se dieron choques adversos simultáneos de oferta y demanda. No fue una simple recesión ni una crisis financiera cíclica, pasamos gracias a la ciencia y la tecnología rápidamente por una depresión global que no sucedía desde principios del siglo pasado. Consideremos que todo en la vida tiene un costo, y que la recesión inflacionaria que vive el mundo y porque no decirlo la guerra fría entre súper-poderes, es el costo o pago obligado de esa depresión. 

En el entretanto, económicamente, ¿cómo nos explicamos qué pasó en Colombia? Pues primero, que teníamos un recurso humano y un sistema de salud el verraco, que dio la pela por el país día y noche, y fueron los héroes que le ganaron la vuelta a la parca.  Dios lo guarde.

Segundo, que estábamos bien gobernados. El estado compró kits de test, respiradores, amplio el número de camas y se dedicó a atender la salud de todos los ciudadanos sin descanso. El presidente, al frente todos los días dándole reporte y animo al país, administrando la crisis con tino, entereza y disciplina. 

Y después, llegó la vacuna al mundo y a Colombia y recortó a tan sólo año y medio, los tiempos de la pandemia y de la depresión económica asociada, algo que históricamente significaba 10 a 15 años de miseria para la economía del mundo. Pues bien. La vacuna salvo muchas vidas. La segunda dosis disminuyó el riesgo de muerte.  Aprendimos a vivir con el COVID, lo bajamos de peste a enfermedad en solo 20 meses en promedio.

En cada país según el manejo del Estado y la velocidad de la vacunación el asunto fue diferente y eso se correlacionó con la velocidad de la recuperación económica. Aprendimos rápido porque teníamos los mejores del país al frente de la batalla. 

Ahí Duque su ministro Ruiz del sector Salud colombino y el Doctor Muñoz, digan lo que digan, fueron los héroes colombianos.  Eso no se los quita nadie. Colombia reportó entre los mejores del mundo en el manejo físico de la peste y luego en la recuperación económica. 

Y entonces, gracias al reconocimiento y la confianza en el buen manejo del gobierno, la inversión reactivó los mercados y la economía volvió a moverse, a dar vueltas o transar, pero no sin un costo global mucho mayor de la energía que es la que alimenta esa movilidad como el dinero alimenta los mercados financieros. 

Razón por la cual el gobierno del presidente se dio el palo de mantener mediante el FEPEC un costo subsidiado a la movilidad económica, lo cual no es “alimentar carros y no personas”, como quieren decir hoy los populistas ignorantemente. Entendamos que movilizar a bajo costo una economía es poder alimentar a toda una nación a un menor costo especialmente en épocas de vacas flacas.

Y ¿cuál era la prevención y la vacuna para la depresión económica? – Buen manejo asociado a medidas coherentes, austeridad, ahorro, ayudas del Estado y transparencia. Colombia entera le dio muy buen manejo económico a la crisis. Desde el gobierno, desde Ecopetrol y desde la verraquera, aguante y austeridad de los empresarios de los sectores productivos y de servicios incluidos los financieros. 

Gracias a que los particulares confiaron en Duque y su gobierno, el presidente respondió con firmeza a pesar de la canalla oposición política del terrorista y su libretista, FECODE y su pacto con la criminalidad y el dinero mal habido, que resolvieron financiar el desorden y el vandalismo justo en el momento más crítico para la nación, parar el país productivo, y descalificar al la brava la consecución de los recursos para una reforma social absolutamente necesaria, que incluyó la gratuidad educativa para los más necesitados.

He incendiaron y taponaron las vías justo cuando se iniciaba la recuperación, invitando e incitando la violencia, y satanizando al Estado, al presidente, al ministro de hacienda y a la Policía. Según lo expresaron ellos mismos, para derrocar el gobierno de Duque por medio de violencia e insubordinación ciudadana. Acciones que están completamente documentadas en la evidencia digital existente, algo que no podría contradecir ni la comisión de la verdad. 

Irónicamente, son los mismos que ahora plantean la impunidad anárquica que llaman Paz Total. 

Sigamos. El país trabajador y emprendedor nunca se rindió, el presidente tampoco. Subieron los precios del crudo de forma exponencial en el mundo. En ese momento Ecopetrol fue líder en salud y nunca dejó al país sin suministro de energía combustible (petróleo y gas), además se amarró el cinturón, bajo gastos, racionalizó costos y no dejó de invertir. Ello le valió ser una de las únicas dos petroleras del mundo en pasar el 2020 con los números en negro. Gracias a lo anterior pudo tener luego con que adquirir la mayoría en ISA S.A., y transferir al Estado en estos tres años más de 65 billones de pesos entre utilidades y pagos.

Y claro por eso hubo recursos o dinero con que mantener bajo el precio de la movilidad del país, mucho más bajo que el promedio en el mundo cuando se dispararon los precios del petróleo; todo para contribuir muy significativamente a que la economía se pudiera recuperar rápido y con fuerza, como ocurrió gracias a las ayudas y los esfuerzos económicos del gobierno para mantener empleos y negocios vivos y no dejar que el sistema financiero y los mercados se desplomaran. 

El resultado de las medidas y las ayudas de Duque, a quien toda la clase política y los gremios del país dejaron solo cuando Colombia más los necesitaba, fueron finalmente acompañadas por el congreso que autorizó el fondeo económico con destinación netamente social, y gracias la adecuada preparación del terreno y la ortodoxa siembra de Carrasquilla, y al buen manejo político, diligente y austero de la cosecha que administró Restrepo, acompañados de la resiliencia y verraquera del emprendedor colombiano.

Eso pasó; así floreció el crecimiento y se reactivó la economía, aunque no estén aún satisfechas todas las dolencias ni las necesidades de las gentes en un país en vía de desarrollo. Estemos claros que si no fuera por que se mantuvieron los precios de los combustibles bajos a $9.000 pesos durante la crisis, Colombia jamás hubiese presentado el crecimiento económico que presentó en recuperación, ni el actual, que heredó el nuevo gobierno.

Duque entregó el país con un crecimiento histórico, no escatimó en vitaminas para la economía, y es que a los países en desarrollo les pasa como a la gente, puede que un viejo grande y gordo ya no necesite crecer más, pero si un niño no crece la cosa es grave, hay que llevarlo al doctor.

Duque nunca dejó de invertir ni en la gente, ni en el país y su infraestructura.  Por eso hoy estamos dentro de las Economías que más han crecido en el mundo. Algo nunca antes imaginable. Por eso llegó inversión a Colombia en el primer semestre del 2022. Gracias al presidente Duque y a la tenacidad del empresariado, legalidad más emprendimiento resultaron en mayor equidad cuando más se necesitó.

Gracias a todo lo anterior la propia dificultad acumulativa de deuda permitió que la mejor vaca del establo (El Grupo Empresarial Ecopetrol), con buen pasto y buen cuido diera más leche y por tanto se le pudieron entregar utilidades a los accionistas privados y al gobierno que ayudaron al pago responsable del monto causado por el Gobierno en el FEPEC a Ecopetrol al corte contable del semestre anterior.

El resultado: No hubo que matar la vaca. La leche que produjo dio para vender, para dejar para el ternero y la gente de la finca, para mantequilla y quesito, y sobró para salir a comprar carne fiada en el mercado.

¿Que el problema del FEPEC es recurrente? Si claro. ¿Que requiere manejo austero y Juicioso? Evidente. No es asunto de culpas, es materia de reconocer el costo de las cosas y decir la verdad con transparencia para encontrar soluciones en el futuro.  Dios no permita que ahora a los teóricos anti-mercado, les dé por matar la vaca de hambre quitándole el cuido o mandándola al manadero, porque ahí si quedamos sin leche, sin vaca y sin carne.

El qué entendió.… entendió.

Publicado: septiembre 14 de 2022