El candidato ungido de esta gran coalición será el nuevo Presidente de Colombia, eso se siente en las calles.

Era imposible no dedicar este espacio de opinión para analizar la noticia política más importante, comentada e influyente del momento como lo es la alianza o coalición anunciada por los expresidentes Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana Arango.  En pasada columna analizamos los resultados de las primeras encuestas presidenciales, El que ponga Uribe,  donde concluimos que el debate presidencial no será entre partidos políticos o personas sino entre bloques o coaliciones ideológicos, hoy ratificado en el comunicado conjunto de los expresidentes.

Celebro la decisión ponderada, responsable, sensata y noble de los expresidentes Uribe y Pastrana de convocar una vez más una coalición entre los diferentes sectores políticos, sociales, económicos, cristianos, laicos, académicos y comunitarios agrupados en el NO del plebiscito para construir y concertar el mecanismo para escoger candidato presidencial único para enfrentar y ganar las elecciones presidenciales que se nos avecina. Esta sabia decisión recoge el clamor, sentir y exigencia que se venía escuchando en privado y público por parte de ciudadanos preocupados por la grave situación política, social, económica y en otros ordenes que comienza a sentirse en diferentes sectores del país resultado del desmoronamiento institucional que presenciamos, y que reclamaban la celeridad en consolidar la unidad entre los diferentes sectores políticos que no avalaron en las urnas el acuerdo de La Habana.

El reto de los diez compromisarios es histórico. Inicialmente tienen la inmensa responsabilidad de fundir en roca solida los cimientos que permita construir la confianza y seguridad necesaria para que todos los seguidores, integrantes y militantes del Centro Democrático, las bases conservadoras, las organizaciones cristianas y congregaciones católicas, representantes de víctimas, y sectores independientes entiendan que este es el único camino que permite ganar en las urnas las elecciones presidenciales: es pasar del debate diario en las redes sociales a la Realpolitik.

Nadie duda ni discute la importancia que tiene el Centro Democrático en todo este proceso que inicia. Desde las bancadas de Senado y Cámara y con la dirección del Senador Álvaro Uribe han librado con responsabilidad patriótica, constancia y disciplina todas las batallas legislativas posibles ante el descaro de la Unidad Nacional de oficiar como notarios en el Congreso de la República. La popularidad y liderazgo de Uribe es incomparable -un parangón seria Alberto Lleras Camargo, para resumir los dos políticos más importantes e influyentes de nuestra historia contemporánea-, pero misteriosamente los precandidatos de esa organización política no obtienen resultados positivos en las encuestas públicas y privadas que conocemos. Desde este portal hace pocos días se alertaba de la urgencia que el Centro Democrático definiera su candidato, La sin salida del uribismo, porqué el mecanismo de competencia entre los precandidatos no está dando los resultados políticos que todos esperábamos. Sin duda que uno de los retos que tienen las directivas del Centro Democrático y sus compromisarios en la gran coalición es la definición pronta de ese candidato para poder avanzar en el propósito de los expresidentes.

Definido el candidato del Centro Democrático los compromisarios deberán definir con prontitud el mecanismo a utilizar para escoger el candidato único. He venido escuchando diferentes propuestas que van desde la consulta popular, encuesta y convención, particularmente y por “economía procesal” sugiero la encuesta.  Antes de tomar cualquier decisión lo importante es garantizar algunos protocolos que permita un debate transparente y sin agresiones entre los precandidatos, sus más cercanos colaboradores y seguidores para evitar heridas difíciles de cicatrizar.

Los precandidatos Marta Lucia Ramírez -quien ya manifestó su voluntad de participar en la construcción de la coalición- Comunicado de prensa-, Alejandro Ordoñez, Luis Alfredo Ramos (candidatura sujeta a la decisión que tome la Corte Suprema de Justicia), y el candidato del CD deben realizar por igual y con las debidas garantías por parte del Estado y del Consejo Nacional Electoral la divulgación y socialización de sus propuestas en debates, foros y otros mecanismos para valoración de los ciudadanos.

Estas “elecciones primarias” definidas por Uribe y Pastrana deben servir para consolidar propósitos y delegar tareas. Una de ellas es la de entender que no sólo estamos obligados a elegir Presidente de la República, también debemos elegir el mayor número de Senadores y Representantes a la Cámara para tener las mayorías en el congreso que permita modificar y aprobar las reformas que deberá emprender el nuevo Presidente de Colombia que será sin duda alguna el escoja esta gran coalición.

Señores compromisarios: lista única al congreso de la gran coalición bajo la figura jurídica del Centro Democrático.

Adjunto comunicado conjunto.

Laureano Tirado: Uribe-Pastrana

 

@LaureanoTirado

Publicado: junio 26 de 2017