Bien lo comentó Sedillot en su libro El costo de la revolución francesa (ver; Sedillot, Paris, Perrin, 1987) que “Todas las revoluciones tienen una serie de fracturas que se van produciendo en la medida en que se profundiza el proceso de revolución a saber”: 

Demográfica: Ministerio de la Igualdad. 

Territorial: Conflicto en el Cauca. 

Socio política: Reforma electoral. 

Presentada por el inefable registrador Vega, quien no contento con la vuelta del millón de votos, fue el primero en radicar una reforma electoral que incluye, no solamente, el incremento del periodo presidencial a seis años, sino su reelección. 

Por esta razón, “Maquiavelo” Barreras nos anunció que para profundizar los cambios se requieren de por lo menos 12 años iniciales. 

Ante lo cual, la prensa mediática guarda silencio. 

Y se quejaban del articulito. 

Hablando de la prensa, como diría Murdock en Les Luthiers: ¿Será verdad que le pidieron la baja a Néstor Morales en Blu Radio después de la entrevista con la filósofa de MinMinas? Si dieron de baja a los generales, por qué no a Néstor Morales. 

Igual, qué más da, al estilo de Salud Hernández.

Económica: Reforma tributaria que presenta conflictos de entrada con el azúcar, mientras el ministro Ocampo se queda dormido en plena asamblea de la Andi, ¿será por el azúcar?

Financiera: Conflicto con Ecopetrol. 

Hablando de Ecopetrol, la narrativa de la izquierda carnívora es tan brava que la filósofa de las minas -una de las características de estos regímenes es nombrar a personas que no reúnen los requisitos mínimos para el cargo. No estamos lejos que un fiscal sea un psicólogo-, nos anuncia que: si se nos acaban las reservas de gas, las importaremos de Venezuela.

Como dice un amigo: ¡Ay Dios!

Bien, lo comentamos hace unas semanas. 

En la medida que avanza el gobierno de Petro, su tono y su forma no solamente se irán pareciendo cada vez a la de Chávez, su mentor, patrono, sino que; tendrá todas las similitudes con su régimen oprobioso.

Ni hablar de lo que está ocurriendo en la Nicaragua del déspota régimen de Ortega y su tenebrosa señora, ella sí, inmersa en la oscuridad de las tinieblas. 

Y, como premio, Petro nombra a una persona acusada de traficar con droga siendo concejal, como su nuevo embajador en ese país.

El perdón social. 

Es que todos estos regímenes socialistas, carnívoros, una vez en el poder, y en aras de perpetuarse en el poder, en las primeras de cambio producen una serie de fracturas en la sociedad, como bien lo comenta Sedillot.

Lo hicieron los soviets en la Rusia de los zares. 

Por orden del mismo Stalin fusilaron a toda la familia del zar. De ella solo quedó una foto en blanco y negro.

Algunos regímenes socialistas, carnívoros y progresistas se tomaron su tiempo. 

Como Fidel Castro.

Para eso, están las reformas políticas y electorales aprobadas por la Asamblea popular, como bien lo llamó Petro. 

Pero, en el caso de Petro, comenzó de entrada rompiendo con las normas establecidas, dando la orden para que sacaran la réplica de la espada de Bolívar, la cual se pudo convertir en el florero de Llorente.

¿Sería eso lo que buscaba Petro?

¿Que se produjera un florero de Llorente para justificar su accionar?

¿Dónde quedará Antonio Nariño? 

Hablando de Nariño: ¿Serán conscientes en el partido conservador del apoyo que están brindando?

Puntilla: La purga en las fuerzas militares, un clásico dentro del repertorio. 

Y … el Vaticano de Bergolio, bien gracias, frente a la persecución de la Iglesia Católica en Nicaragua. 

Y, la retirada de la delegación colombiana en la OEA. Solamente, llevamos una semana, o, nos faltan 3 años…

Publicado: agosto 16 de 2022